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Casa en el bosque




14 de noviembre de 2018. Madrugada que comienza. Utopías y distopías. Sueños que recuerdo: subía una escalera y llegaba al mar. Todo era raro. Yo veía un horizonte difuso y una línea verde que dividía el mar y el cielo. Desperté. No había desayuno pero sí un té negro con leche. Corrí. En la oficina escuché una y otra vez el cover que hace Big Star de Femme Fatale. Regreso a casa con frío. Veo el espejo y mi nariz roja. La estufa y la tetera roja: elementos indispensables. Las utopías de mis amigos, una casa en el bosque, una casa comunal en el bosque. Les pido una respuesta rápida: ¿qué utopía es sustentable?


¿Qué haces en esta ciudad donde eres pobre y desconocido?

Ha llegado el tiempo en el que se me dificulta decir todo, cada palabra tiene que estar bien pensada, ya no tengo ninguna justificación para decir un derroche de tonterías y armar varios soliloquios insoportables.

No tengo la justificación para decirlos pero sí para escribirlos, desde el 2007 los escribo aquí, no hay otro lugar.

Son tiempos muy locos, raros, nostálgicos, inesperados, sorprendentes y hermosos los que veo aquí, aunque siga como hace cinco años sin saber exactamente cuáles son mis deseos, si de verdad me interesa el periodismo, la fotografía, la poesía, los cuentos...

Encontré unos textos que escribí cuando tenía 10 años, estaban hechos con lápiz pero aún son legibles, me pareció muy cómico que las hojas fueran rosas y en forma de corazón, me acuerdo que ese cuaderno lo compré junto con mis hermanas, cuando estaba de moda escribir diarios. Y así todas contábamos lo que nos pasaba en las hojas de papel y luego escondíamos el cuaderno para que nadie se enterara de nada, porque los diarios son un secreto o bueno, antes eran un secreto. Ahora todos podemos escribir nuestros secretos más profundos para que sean leídos.

En el diario de infancia escribía cosas que en ese momento significaban algo para mí, en esas hojas que encontré escribí sobre unos cuestionarios que nos hacían aprender en la escuela, cincuenta preguntas con sus respuestas que tenía que memorizar para un examen. No sé por qué pero me encantaba hacer eso, memorizar las preguntas y luego hacer que uno de mis hermanos o papás o quien estuviera cerca me las preguntara para yo contestarlas todas. Creo que me gustaba memorizar sin pensar. Me acuerdo de una pregunta: ¿Qué es un archipiélago? es un conjunto de islas rodeado de agua.

Cuando contestaba eso me imaginaba un paraíso tropical, también imaginaba muchos barcos alrededor de las islas. Ahora sigo pensando en un paraíso tropical y seguro que en un momento de mi vida me mudaré a una isla.

Estoy en momento en el que tomo unas decisiones tan fácil y tan segura, sin nada de complicaciones y otras que pienso repetidas veces y que regreso a la adolescencia con crisis existenciales pronunciadas. También estoy en un momento en el que puedo reír fácilmente de todo, lo bueno y lo malo.

No es que no lea otra cosa más que a Roberto Bolaño últimamente (me la tengo que pasar leyendo libros de foto pero cuando intento tomar una foto parece que se borra de mi cabeza y de mis ojos todo lo que he leído),  me encontré un libro de sus poemas hace unas semanas en una biblioteca de Barcelona (amo las bibliotecas de Barcelona), el libro se llama "La Universidad desconocida", me senté y lo leí en dos visitas, en muchos de sus poemas precisamente habla de su estancia en Barcelona, de su soledad, de la falta de plata, de su tiempo para escribir, de la ciudad y fue una casualidad muy buena haber encontrado ese libro, del cual saqué unos fragmentos que me gustaron:

"Tal vez esta es la única forma de no tener miedo/instalarse en el miedo/como quien vive dentro de la lentitud"

"Aquel chileno prodigioso que tantas veces habló donde no debía, babeando su desesperada ignorancia del amor"

"¿Qué haces en esta ciudad donde eres pobre y desconocido?"

"De sillas, de atardeceres extra/ de pistolas que acarician nuestros mejores amigos/ está hecha la muerte"

Y después copié un poema completo en mi cuaderno y por si mi cuaderno se pierde lo escribo aquí:

"Suerte para quienes recibieron dones oscuros
y no fortuna                  los he visto despertarse
a las orillas del mar y encender un cigarrillo
como sólo pueden hacerlo quienes esperan
bromas y pequeñas caricias           Suerte
para estos proletarios nómadas
que lo dan todo con amor"

Este poema está en la página 109 del libro, quizá quiere decir que en 109 segundos, horas, meses, años seré una proletaria nómada o eso soy, me gusta ser una proletaria nómada que con el paso del tiempo le da más importancia a dar todo con amor, entendida esta frase más allá de la cursilería.

Escribo esto una mañana muy nublada en Barcelona en la que vine a la misma biblioteca en la que encontré el libro, pensando en sentarme a seguir escribiendo la tesis, pero mejor abrí esto, mi diario virtual desde hace años y me preparé a hacer un derroche de pensamientos inconexos. Qué importa, ya con la presión encima no hay escapatoria.

Todos lo hemos pensado algunas veces ¿no?, ese pensamiento de que nuestra vida se puede acabar en cualquier instante, pero bueno, no tenemos tampoco mucho tiempo para instalarnos en eso porque tenemos que trabajar, tenemos que sobrevivir todos los días, tenemos que superar el tedio de los días cotidianos, la oscuridad de los días tristes y la felicidad de los días luminosos. Tenemos tanto por hacer.

Al lado de mí, hay una chica que está estudiando sobre las partes del corazón, lo sé porque he visto un dibujo en el que ella va marcando nombres y un libro de anatomía que no deja de mirar, pero también no deja de estornudar, lo que me está costando mi ultraconcentración para escribir todo esto, no solo por el ruido de cada estornudo sino por el miedo del contagio pero como dijo Bolaño hay que instalarse en el miedo para superarlo (risas).  La gente estudia cosas importantes, la anatomía, la historia del corazón humano, en un futuro quizá esa chica que ahora estudia a pesar de un resfriado mortal, pueda salvar la vida de miles de personas. Yo puedo salvar la vida de la gente con autoreflexiones desquiciadas, bueno, yo no puedo salvar a nadie.

Aquí se escucha mucho la palabra "crisis" en México no se escucha tanto como se ve, aquí se escuchan muchas palabras pero que tienen diferente significado... se escucha mucho la palabra "euros", se escucha mucho la palabra "joder".

Yo me defino como una proletaria nómada que se instala en el miedo, babeando en mi desesperada ignorancia en una ciudad en la que vamos todos tratando de encontrar cada uno nuestro don más oscuro.








Aquellos días



Al final de la noche 
me aviento con los brazos extendidos 
y mis párpados se cierran 

Clausuro la vista para dejar de observar 
los objetos que nos acompañan todos los días


Muchas veces no sé qué decir o cómo hablar 



Ninguna raza




Obra que vi en el MUAC no recuerdo el nombre del autor



I

Un pequeño puño de sal 
que aventé  al mar dio 
paso a una guerra inútil 

entre la moderación y el exceso

el punto medio era eso que inventé 
entre lo trágico y lo cotidiano 

cada palabra era un fracaso 
cada letra un motivo para regresar 


el tiempo era ese río que no se detiene nunca 

¿cuál es el secreto?

Es

Son 

mis paraísos perdidos 
son mis días inútiles 
es el tiempo-río que se derrama como un 
líquido verde y azul 
ante 
ninguna raza 

son todos lo anhelos destruidos 
por un parpadeo del que quedan 
solo pestañas dispersas que luego se
queman a través de una lupa y 
los rayos del sol 
en una 
tarde
fuerte

II

No hay nada aquí y vamos entre 
lo absurdo

es lo que pasa cuando leo filosofía existencialista 

existencia : absurda : absurda : existencia 

la verdad contraria a la moral 

se debe herir mortalmente a la esperanza terrestre 

ellos abrazan al dios que los devora 
por lo absurdo de esta existencia 
poder exaltante de esta certidumbre 


entre lo trágico y lo cotidiano 
te entregaré tus correspondencias 
en un léxico 
infame 


las grandes revoluciones son siempre metafísicas