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Abrí la boca

 me he atrevido a abrir la boca
sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo
jamás he sospechado qué o quién soy

Walt Withman

Marcel Dzama

Un fragmento del poema Puedes de Nicolas Guillén y tres fotos del cielo






¿Puedes venderme cielo,
el cielo azul a veces,
o gris también a veces,
una parcela de tu cielo,
el que compraste, piensas tú, con los árboles
de tu huerto, como quien compra el techo con la casa?
¿Puedes venderme un dólar
de cielo, dos kilómetros
de cielo, un trozo, el que tú puedas,
de tu cielo?

                           El cielo está en las nubes.
                           Altas las nubes pasan.
                           Nadie las tiene, nadie.


Apunte de un sueño y epígrafe sobre la rebelión

"El derecho de rebelión es sagrado porque su ejercicio es indispensable para romper los obstáculos que se oponen al derecho de vivir."
El derecho de rebelión
Ricardo Flores Magón



Recordé el día que desperté del sueño en el que era un Samurai. 

Conocía los tratados éticos y pensaba constantemente en la lealtad y en el honor, 
lo curioso era que fui un Samurai en los desiertos mexicanos, 
un Samurai mujer en México, en el desierto y luego en Guanajuato. 

Fui un Samurai que subía los callejones con su espada, 
cada escalón propiciaba un pensamiento de muerte y de lealtad y de honor.
En el sueño no sabía por qué era un Samurai flotante, de repente
sentí que mis pies no tocaban el piso y además sostenía una katana. 

Era una mujer samurai poderosa, conocedora de vastas y aniquiladoras artes marciales.
Subía hasta la cúspide del cerro, con mi cabello recogido y me preguntaba:

¿cuál era mi combate?

Mi cabello era una fuente de petróleo y me perseguía una horda de explosiones, 
mi sueño era una mezcla de todo y nada, de lecturas nocturnas, de geografía, 
de distancia y cercanía. 

Fui un samurai mujer flotante poderosa, mi cabello una mina de oro negro.
Fui una espía que tenía como misión conocer los secretos del mundo, saber los secretos de cada habitante del planeta, mi vida no me alcanzaría, pero por eso era un gato con siete vidas
y la oportunidad de tener siete suicidios, de perder mi honor y recuperarlo encajando un pedazo de metal filoso en mis entrañas. 

Siete veces, ser siete gatos samurais mujeres flotantes 
en el desierto, en los callejones de mi pueblo adoptivo. 

Onírico paisaje de lealtad, honor y siempre la muerte. 

¿Qué caerá primero, mi cabeza o este cometa? (Por el gusto de citar poemas que me gustan)

(aullido)

(aullido)

Aspiro el aroma penetrante de la vida en muerte.

Apesta -como a cien mofetas- y me sacude -como un toro-.

 Sigue apestando mi cabeza sigue apestando.

Caerá primero mi cabeza caerá primero.
(aullido)

(aullido)


 Poema de: Oz Dramnor

Crónica visual que mira hacia el norte.(2)

Nosotros (con "nosotros" me refiero a la gente normal y a la que no lo somos tanto), todos somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no deberíamos de vivir de una manera tan rígida, midiendo la longitud con una regla y los ángulos con un transportador como si la vida fuese un depósito bancario. ¿No te parece? Reiko.

Sobre El imperio de lo efímero.

La moda tiene una conexión muy estrecha con el tiempo, el paso de éste es quien la determina y también condiciona su estado efímero, un estado fugaz que abandona el pasado para surgir y manifestarse solamente en el tiempo presente. El desarrollo de la moda así como la producción de la misma está ligada a las características sociales de la época en que es producida. Los sucesos ocurridos en la sociedad son de gran importancia para el desarrollo cultural de los seres humanos, la moda es parte de la cultura, es parte de una colectividad, forma parte de un contexto histórico y toma diversas posturas dentro de los hechos que ocurren en el ámbito cotidiano. La moda es un fenómeno social y como tal está inserta en esa inestabilidad que se presenta en los nuevos acontecimientos, en los nuevos sucesos que van dejando atrás el pasado y construyendo la actualidad.
Giles Lipovetsky en su libro El Imperio de lo efímero realiza un estudio a profundidad de cómo se ha estructurado la moda en las sociedades modernas, lejos de definirla  como una expresión mundana y artificial la considera la causa de mayor autonomía en los pensamientos ya que según el autor es “el agente supremo de la dinámica individualista en sus diversas manifestaciones”.  A pesar de que la moda se caracterice por ser un hecho que se presenta a través de la expresión de similitudes de un conjunto de masas, también es un proceso creativo para cambiar e inventar la propia apariencia.  Lipovetsky realiza un recorrido por la historia de la moda desde la Edad Media hasta la actualidad en donde se observa que la moda está suscrita al pensamiento y la forma de vida de cada época, instaura una ruptura de la tradición y las costumbres para convertirse en elección de cada individuo, con ella se crea un artificialismo moderno en el que los hombres se hacen dueños de su propia existencia.
La moda se rige a través de dos conceptos: lo efímero y la fantasía estética. Es efímera porque no permanece, es fugaz y está siempre en constante cambio. Goza de fantasía estética porque gracias a su existencia los seres humanos podemos adoptar la apariencia que nos plazca. Lipovetsky afirma que “la moda representa la faceta frívola del amor por las apariencias y el espectáculo del hombre, que se presenta en Occidente”.  Este fenómeno social le da pauta al ser humano de llevar a cabo una expresión, una manifestación visual e individual, tanto en la forma de vestir como de pensar. Con ella, los seres humanos tenemos la capacidad de realizar nuestro propio espectáculo. A lo largo de la historia la moda ha cambiado y ha sido modelo de transición, producto mutable en el que recaen innumerables metamorfosis. Cabe resaltar que de la mano de las modas también vienen las “anti-modas” que surgen en los años sesentas a raíz de una ruptura en la forma de pensar y el estilo de vida de la juventud que rompe con los paradigmas tradicionales de la moda de épocas pasadas para lograr así definir un sinfín de estilos que están en conjunto con una ideología: “Con los movimientos hippie, punk, new wave, rasta, ska, skin-head, la moda se desestabilizó y los códigos fueron cuestionados por la joven cultura anticonformista, manifestándose todas las perspectivas en la apariencia indumentaria, pero también en los valores, gustos y comportamiento”. Esto es un ejemplo de cómo la moda va acompañada también de una ideología y un régimen de conducta.  Con estas “anti-modas” ya no se pretende como antes se hacía con la moda, mostrar una aprobación social y hay una preocupación menor por la diferenciación entre individuos con respecto a las apariencias.
Existen algunos cambios en la sociedad que dan un giro a la historia pero también existen otros que se convierten en ideologías a seguir, ¿hasta dónde se ancla la ideología con la moda?, ¿puede ser una ideología tan efímera como la moda? A estos cuestionamientos se les puede dar una respuesta afirmativa ya que la estructura del pensamiento en la mayoría de los casos no permanece estático. Pero, ¿hasta qué punto las convicciones más fuertes llegan a convertirse en moda, en algo pasajero que cambiará con el tiempo? En El imperio de lo efímero Lipovesky escribe “… se cambia de orientación en el pensamiento como se cambia de residencia, de mujer o de coche; los sistemas de representación se han convertido en objetos de consumo y funcionan virtualmente con la lógica de la veleidad y del kleenex”. En ese sentido, podemos notar que  la moda se convierte en una herramienta de la crítica en tanto que es contestataria y reacciona ante los sucesos sociales pero también es efímera, su característica más persistente es  su fugacidad, es pasajera y momentánea, de cierta forma transitoria. A todo esto,  la moda también da pauta a reflexionar hasta qué punto son perecederos nuestros pensamientos y en qué grado éstos se convierten en una prenda de vestir. Nos preguntamos, cómo la moda se transforma en una peculiar forma de manifestación de nuestro individualismo a la vez inserto en la comunidad y lo que encontramos como respuesta es que la moda instalada siempre en el presente, es parte de una dialéctica con el tiempo y con los acontecimientos actuales, una dialéctica del yo con la sociedad. La fugacidad del tiempo llega a ser el principio fundamental por el que se rige la moda. La moda es tan atractiva precisamente porque se desliga de cualquier compromiso ya sea intelectual, político, etc., no está de más decir que eso es lo que deseamos, de vez en cuando, encontrar u obtener.

How to disappear completely

Hace una semana fui a la biblioteca y me dispuse a buscar algunos libros de Slavoj Žižek un filósofo esloveno que ha llamado mi atención así como la de otros muchos. Mi primer acercamiento a su "pensamiento" fue a través de un documental que vi en youtube en donde al principio habla del amor como un acto violento y ya después aparece acostado en su cama sin camisa mostrando su pelo en pecho y hablando sobre las ideas que tiene acerca de Lacan y de Marx. Debo confesar que en primera instancia me impactó su idea sobre el amor, el amor mostrado como un acto violento
 pero también sobre la cultura y "la pasión por lo real".

 Aquí cito algunos fragmentos que apunté en una libreta aunque no tienen mucho que ver unos con otros:

 Nuestra propia libertad sirve para enmascarar y sostener nuestra más profunda falta de libertad. 


 Podríamos decir en términos generales que el pensamiento libre es el mejor de todas las salvaguardas contra la libertad. En su estilo moderno, la emancipación de la mente del esclavo es la mejor forma de entrar a la emancipación del esclavo. Enséñele a preocuparse de si quiere ser libre y nunca se liberará. 
Gilbert Keith Chesterton. 


 Piensa tanto como quieras y tan libre como quieras pero ¡Obedece! 
Kant.

 La característica clave del siglo XX: la pasión por lo real. En contraste con el siglo XIX lleno de proyectos e ideales utópicos o científicos, de planes para el futuro, el siglo XX se ha atrevido a enfrentarse a la cosa en sí, al realizar directamente el añorado Nuevo Orden. 


 El movimiento verdadero y definitorio del siglo XX es la experiencia directa de lo Real como algo opuesto a la Realidad social cotidiana, lo Real en su extrema violencia como precio que hay que pagar por pelear las decepcionantes capas de la realidad.




 Es un problema muy antiguo saber exactamente qué es la realidad. Cómo estamos nosotros en esta realidad, haciendo qué y para qué. Hasta dónde es cierto que tenemos libertad. Saber elegir es la clave, un día me dijeron eso. Ser quizá los más pesimistas pero nunca unos amargados. Tenía pensado escribir más sobre esto, sobre aquello pero estoy algo cansada, qué tan real puede ser esto que digo. La incertidumbre siempre la incertidumbre. ¿Es más real la realidad que la incertidumbre? este último concepto es lo más real que he encontrado en este mundo. No quiero que me recuerden por decir que no creo más en el amor, tampoco quiero que me recuerden por lo contrario. Quizá lo mejor será que no me recuerden. Todo eso del siglo XX. Ya estamos en el XXI y todo sigue siendo un simulacro. Así como hay gente desilusionada existe otra que no lo está. Eso es lo maravilloso de los pensamientos y de las formas de percepción que cambian en cada cabeza, aquí estamos quizá para tratar de entender todo esto que en realidad no sabemos de qué se trata pero no paramos de escribir. Todo este despilfarro sin sentido que usted acaba de leer, sólo es para entenderme sin entenderme y empezar a utilizar los preceptos de la contradicción. Pierda su tiempo en otra cosa por favor.

Pero una ley infalible asegura que cuanto más repudiamos algo, más se aparece en nuestra vida. p.51


-A ver si me entiendes-dijo apagando su cigarro en el suelo del camión-, alguna gente se sorprende de que las plantas crezcan en hidroponias, en laderas sequísimas, o el moho que vive en condiciones inimaginables. ¿Qué me dices de los amores sin un milímetro de futuro?, ¿los que nacen en calabozos, en los cruces de trenes? Yo les llamo amores-hongo y requieren de mucho valor o de mucha estupidez.

El Huésped de Guadalupe Nettel, p. 154.