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“El terreno donde están los restos es muy peligroso, y se deshace”

Francisco Toledo


Dime país, ¿por qué no me das todos tus impuestos 
para fundar otro país?
¿por qué no depositas las monedas en una caja blanca
y me la envías a ese otro país?

no quiero bancos, no quiero créditos ni hipotecas, 
solo construir otro país.

País, dame lo que recaudas de tus esclavos 
para hacer una nueva tierra con un nuevo nombre 
y nueva forma de nombrar las cosas:
las vivas y las muertas. 

Quiero tu dinero, país, para fabricar un ejército insólito, 
porque todos nos van a atacar con sus bombas, país, 
piensan que en este planeta 
ya no hay espacio para un territorio más, 
país.

Puedo construir mi país, encima del tuyo, país. 
Instalarme arriba de tus templos y palacios. 
En mi país, país, vamos a reimaginar el lenguaje,
vamos a desatar inventos 
proclamando cosas que nunca han sido 
proclamadas.

Trabajaremos todos en tu país 
y pagaremos puntualmente todo lo que nos pides
para inaugurar nuestro, mi país.
Y haremos facturas electrónicas y 
 puntualmente nuestra declaración anual
y seremos personas morales,
país, país: gran recaudador. 

Dime país mío, país en el que descansan los restos de mis abuelos, 
las cenizas de los papás de mis abuelos, dime país de bosques secos, 
dime país de pájaros dormidos, dime país, 
dime país de desgastados pilares, 
país de cemento, país de carbón, 
país de la intuición, país del delirio,
dime país dime,
¿por qué no me das todos tus impuestos para fundar otro país?


Reptiles y camaleones

Collage: Paulina Mendoza 


Vamos andando despacio
pues la prisa no nos lleva a ningún lado. 
Vamos caminando, 
con el paso de los venados:
cautelosos y astutos. 

Vamos cantando fuerte,
vamos a formar una colina, 
vamos soñando tranquilo
con reptiles y camaleones. 

Vamos empujando los remolinos, 
pues los enredos nos dejan sin sombra. 
Vamos diciendo lo que pensamos, 
vamos sintiendo pronto, pues 
nuestro cuerpo se esfuma con el tiempo. 

Vámonos de aquí pues nuestras córneas 
se derriten con la radicación.


La sequía


Todos se fueron a las tumbas

para sacar los dientes de oro de los muertos.

Los colgaron en las ramas de los árboles,

no sintieron frío, mucho menos miedo.

Los niños confundían los frutos con los dientes,

pensaron que de todas las ramas colgaban huesos de oro.

La sequía llegó, muchos árboles murieron.

Los habitantes construyeron un cementerio nuevo

y dejaron sangrar sus encías,

antes de descansar en la tierra.



Veinte años atrás.

Segundo mes del año 2013, casi termina. Apenas retomo este espacio de escritura absurda que tengo desde el 2007. 2013 un número impar que comenzamos con una amenaza mental, una grande. Que empezamos también con la lectura de Hierba Roja de Boris Vian. Cerrando por fin un ciclo,uno que costó bastante tiempo. Abriendo y tratando de cerrar otro, luego luego. Empezando Viaje al fin de la noche de Céline y leyendo Putas Asesinas de Bolaño. También con la adquisición de mi primer libro de Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento. La compra de películas de Woody Allen para ir armando mi colección y también la adquisición de tres películas de Wim Wenders. El inicio de un trabajo junto con el inicio de uno nuevo que llevará a un retorno. Un retorno extraño. La adicción a escuhar poemas en audio en las voces de los propios autores. Y el descubrimiento de Bola de nieve, al que no he dejado de escuchar, una y otra vez repitiendo canciones. ¿En qué me estoy convirtiendo? en un charco dentro de otro charco yo creo.

Pale blue eyes

El sexo como pretexto válido para romper con la monotonía; el sexo-motor; el sexo-ansiedad; la costumbre del sexo, como un hartazgo cualquiera que se volverá lastre; el sexo colosal, incontenible, frenético, ambiguo como un juego que confunde y luego aclara y vuelve a confundir; el sexo-simulacro, el sexo-obviedad. El placer, al fin, un encomio que vaya justo en sentido inverso a lo que se vive.

Casi nunca.
Daniel Sada.

Empezamos una nueva novela.

Sobre El imperio de lo efímero.

La moda tiene una conexión muy estrecha con el tiempo, el paso de éste es quien la determina y también condiciona su estado efímero, un estado fugaz que abandona el pasado para surgir y manifestarse solamente en el tiempo presente. El desarrollo de la moda así como la producción de la misma está ligada a las características sociales de la época en que es producida. Los sucesos ocurridos en la sociedad son de gran importancia para el desarrollo cultural de los seres humanos, la moda es parte de la cultura, es parte de una colectividad, forma parte de un contexto histórico y toma diversas posturas dentro de los hechos que ocurren en el ámbito cotidiano. La moda es un fenómeno social y como tal está inserta en esa inestabilidad que se presenta en los nuevos acontecimientos, en los nuevos sucesos que van dejando atrás el pasado y construyendo la actualidad.
Giles Lipovetsky en su libro El Imperio de lo efímero realiza un estudio a profundidad de cómo se ha estructurado la moda en las sociedades modernas, lejos de definirla  como una expresión mundana y artificial la considera la causa de mayor autonomía en los pensamientos ya que según el autor es “el agente supremo de la dinámica individualista en sus diversas manifestaciones”.  A pesar de que la moda se caracterice por ser un hecho que se presenta a través de la expresión de similitudes de un conjunto de masas, también es un proceso creativo para cambiar e inventar la propia apariencia.  Lipovetsky realiza un recorrido por la historia de la moda desde la Edad Media hasta la actualidad en donde se observa que la moda está suscrita al pensamiento y la forma de vida de cada época, instaura una ruptura de la tradición y las costumbres para convertirse en elección de cada individuo, con ella se crea un artificialismo moderno en el que los hombres se hacen dueños de su propia existencia.
La moda se rige a través de dos conceptos: lo efímero y la fantasía estética. Es efímera porque no permanece, es fugaz y está siempre en constante cambio. Goza de fantasía estética porque gracias a su existencia los seres humanos podemos adoptar la apariencia que nos plazca. Lipovetsky afirma que “la moda representa la faceta frívola del amor por las apariencias y el espectáculo del hombre, que se presenta en Occidente”.  Este fenómeno social le da pauta al ser humano de llevar a cabo una expresión, una manifestación visual e individual, tanto en la forma de vestir como de pensar. Con ella, los seres humanos tenemos la capacidad de realizar nuestro propio espectáculo. A lo largo de la historia la moda ha cambiado y ha sido modelo de transición, producto mutable en el que recaen innumerables metamorfosis. Cabe resaltar que de la mano de las modas también vienen las “anti-modas” que surgen en los años sesentas a raíz de una ruptura en la forma de pensar y el estilo de vida de la juventud que rompe con los paradigmas tradicionales de la moda de épocas pasadas para lograr así definir un sinfín de estilos que están en conjunto con una ideología: “Con los movimientos hippie, punk, new wave, rasta, ska, skin-head, la moda se desestabilizó y los códigos fueron cuestionados por la joven cultura anticonformista, manifestándose todas las perspectivas en la apariencia indumentaria, pero también en los valores, gustos y comportamiento”. Esto es un ejemplo de cómo la moda va acompañada también de una ideología y un régimen de conducta.  Con estas “anti-modas” ya no se pretende como antes se hacía con la moda, mostrar una aprobación social y hay una preocupación menor por la diferenciación entre individuos con respecto a las apariencias.
Existen algunos cambios en la sociedad que dan un giro a la historia pero también existen otros que se convierten en ideologías a seguir, ¿hasta dónde se ancla la ideología con la moda?, ¿puede ser una ideología tan efímera como la moda? A estos cuestionamientos se les puede dar una respuesta afirmativa ya que la estructura del pensamiento en la mayoría de los casos no permanece estático. Pero, ¿hasta qué punto las convicciones más fuertes llegan a convertirse en moda, en algo pasajero que cambiará con el tiempo? En El imperio de lo efímero Lipovesky escribe “… se cambia de orientación en el pensamiento como se cambia de residencia, de mujer o de coche; los sistemas de representación se han convertido en objetos de consumo y funcionan virtualmente con la lógica de la veleidad y del kleenex”. En ese sentido, podemos notar que  la moda se convierte en una herramienta de la crítica en tanto que es contestataria y reacciona ante los sucesos sociales pero también es efímera, su característica más persistente es  su fugacidad, es pasajera y momentánea, de cierta forma transitoria. A todo esto,  la moda también da pauta a reflexionar hasta qué punto son perecederos nuestros pensamientos y en qué grado éstos se convierten en una prenda de vestir. Nos preguntamos, cómo la moda se transforma en una peculiar forma de manifestación de nuestro individualismo a la vez inserto en la comunidad y lo que encontramos como respuesta es que la moda instalada siempre en el presente, es parte de una dialéctica con el tiempo y con los acontecimientos actuales, una dialéctica del yo con la sociedad. La fugacidad del tiempo llega a ser el principio fundamental por el que se rige la moda. La moda es tan atractiva precisamente porque se desliga de cualquier compromiso ya sea intelectual, político, etc., no está de más decir que eso es lo que deseamos, de vez en cuando, encontrar u obtener.