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Una ofrenda y una casa con olor a copal

 Hoy es 2 de noviembre y le hice una ofrenda a mi tía Teresita, se fue en julio del año pasado. Yo estaba cocinando lentejas en casa y recibí una llamada de Gaby, lloramos juntas al teléfono, luego yo llamé a Ale y lloramos juntas también. 

Ahora, en estos tiempos complejos, yo pienso más en la muerte y en la finitud pero también pienso en lo bien que se siente despertar, tomar una ducha y un café calientito, acompañada de buena música. Qué bonito es sentir el sol en el cuerpo y las caminatas en los bosques. 

Es de noche y mi casa huele a copal, apagué las veladoras hace unos minutos y escucho boleros suavecitos antes de dormir. 

Qué tiempos tan raros ¿verdad?, salí a correr la semana pasada y una pareja me detuvo para que les tomara una foto, los vi ahí, tan felices... les tomé la foto mientras pensaba que el amor es algo muy lindo, que me gusta ver a la gente enamorada. 

Prefiero recordar cosas bonitas ahora que pienso en mi tía que se fue. Vi una foto de cuando era joven, muy bella, con su cabello larguísimo e imaginé lo que sintió las veces que se enamoró.

¿Qué canciones escuchaba en esos momentos en los que el corazón palpita con más fuerza?

¿Cuáles son las canciones que escucho yo cuando me enamoro?, ¿tendremos alguna en común?

Hace dos años, un día como hoy, leía este poema que seguramente muchos conocen y que seguramente muchos leen un 2 de noviembre por la noche:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Nezahualcóyotl

Recuerdos en noviembre


Tengo un recuerdo: era una niña de unos 7 años y ella era una tía de no sé cuántos años.  Estábamos en el rancho de Arandas, la tierra roja contrastaba con el verde intenso de los árboles. Ven, acompáñame, me dijo y caminamos juntos: ella, yo y un guajolote. Cómete esta planta, lo hice y de repente vi un cuchillo cortarle la cabeza a aquella ave. Impresionada, quizá con la boca abierta observé cómo corría el guajolote sin cabeza salpicando sangre por el campo. Lo más seguro es que no probé la comida.

Tengo un recuerdo: una tía de no sé cuántos años, unos lentes cuadrados y grandes que le quedaban muy bien, una voz con tono de sabiduría, un sentido del humor muy peculiar y una elegancia genuina. Una cara sin una sola arruga, cremas nocturnas, plantas y gatos. También quiero pensar que muchas risas.

Tengo un recuerdo: una despedida, hijos, hermanos, nietos, bisnietos, sobrinos, amigos. Un templo, lágrimas pero también reencuentros, descanso, una tía de 88 años que se fue dejando un legado de regocijo, ladrillos, flores, amor y vida que ella misma construyó.

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Mi lengua es mutante y bastarda



En mi vida he sido incapaz de hablar de pie
Nunca me han gustado  los guias espirituales
Y quizá por eso me siento y cuento las hojas de un árbol.

Un pájaro ensucia su propio nido y yo lo observo
Lo hago con un lamentable desconcierto:
Mi lugar es una ausencia de lugar
Soy propensa a la vacuidad y redundancia
Mi tiempo no tiene cronología
Obedezco a la pereza intelectual
Mi lengua es mutante y bastarda

Hablo de las cosas que no existirán
Con quien no me escucha:


 Mi boca es el acervo universal  que escupe sal

Quiero advertirle querido lector (si es que existe) que aquí nunca encontrará una publicación seria

Una canción que me gusta bastante es "Henry Lee" interpretada por Nick Cave y PJ Harvey... es ocho de febrero y empieza la madrugada, yo escucho esa canción en casa, en una construcción propia.

Quiero advertirle querido lector (si es que existe) que aquí nunca encontrará una publicación seria, este espacio es para líneas sin coherencia. Escribo esto con la idea de desahogar pensamientos, estos ejercicios mentales sirven mucho querido lector. Hágalos también. Creo que estoy enamorada de Nick Cave. 

Paulina contra sus hormonas: desobedencia civil y desobedencia hormonal. Siempre me ha gustado la anarquía al ser algo inalcanzable para mis pensamientos, para mis actos. Se acabó enero y aún no leo todo lo que quiero, pero acabé la novela "El amor dura tres años", el libro autobiográfico de ese francés loco Frédéric Beigbeder, me gustó: los sentimientos humanos son salvajes e incoherentes, lo digo con casi treinta años encima... no pueden ser de otra forma, aunque a veces se siente con intensidad y otras con más tranquilidad. Prefiero la tranquilidad, claro, pero ¿qué hago cuando la intensidad llega y se instala? 

No me importa: no quiero ser un robot, un zombie al que le fue succionado el cerebro: por la tecnología, por el tiempo, por la "madurez", por la química. Me gusta más sentir todo lo que se pueda con todo lo que se tenga. 

Subrayé algunas frases del libro: 

"Por fin comprendo la frase de Camus ´hay que imaginar a Sísifo feliz'. Quiso decir que uno repite toda su vida las mismas estupideces pero que puede que la felicidad consista precisamente en eso".

"Después de tres años, una pareja debe separarse, suicidarse, o tener hijos, que son las tres maneras de confirmar su final". 

"Vuelvo a desear una casa grande con un soleado jardín, o la melodía de la lluvia sobre el tejado al final de la jornada, ganas de recoger un ramo de violetas, soledad junto a ella, lejos de la ciudad para hacer el amor una y otra vez, hasta reventar de alegría, hasta llorar de placer, caricias para consolarse de estar bien juntos..."

"El amor dura lo que tiene que durar me da lo mismo. Pero si quieres que dure, creo que es necesario aprender a aburrirse". 

"El amor que dura tres años es el que no ha superado montañas o frecuentado los bajos fondos, el que ha sido servido en bandeja. El amor sólo dura si ambos saben lo que cuesta, y vale más pagar por anticipado, si no te arriesgas a tener que pagar la cuenta a posteriori".

No tengo mucho qué decir del libro, sólo que quizá lo encontré en el momento indicado en el que necesitaba reflexionar sobre el amor, ese tema inagotable. 

También leí por fin el clásico "1984" de George Orwell, aunque antes no me apetecía leerlo esta vez me enganchó de cierta forma. Lo leí lento y con mis reservas pero descubrí que Orwell es un genio (bueno, eso no es novedad), quizá lo descubrí tarde. Mientras leía esa novela mi cerebro era un explosión de sentimientos, de contradicciones, inquietudes, ansiedad, decepciones, autosabotaje y tampoco descarto las alegrías. Todo eso estaba mezclado y pensaba qué tanto domino mis emociones, ¿seré acaso una víctima del capitalismo neoliberal? Aún no entiendo  bien de qué va el neoliberalismo...

¿Hasta qué punto estamos siendo vigilados? ¿el ministerio de la verdad está en Estados Unidos? ¿el ministerio del amor está en las farmacéuticas de anticonceptivos hormonales y antidepresivos? ¿hasta qué punto estamos convirtiéndonos en robots dominados por los químicos y tan lejos de la naturaleza?

Platicando sobre las impresiones que me dejó la novela con un amigo, éste me dijo que muchas veces las obras literarias de ciencia ficción tienden a satanizar la tecnología pero que también es bueno ver las bondades que nos ofrece la misma. Y tiene razón pero "1984" no es una novela de ciencia ficción es una clara distopía que asusta porque pasa y aún con el tiempo no pierde vigencia. Al final, nadie sabemos definir claramente a la libertad...

También terminé de leer un poemario de José Revueltas: tristísimo y hermoso, lleno de noche, soledad y fracturas. 

Y ahora sigo con "De qué hablo cuando hablo de correr" de Murakami que había empezado y abandoné. Al final, aunque no sea de mis autores preferidos me impresiona mucho su convicción de correr varios kilómetros todos los días y de convertirse en novelista a los 33 años. Aunque parezca cliché ahora tomo ese libro como una lectura esperanzadora, porque también nos merecemos pensamientos así. Después de Murakami espero ya atreverme a leer "2666" de Bolaño o a retomar un ensayo de economía y política para tratar de entender las guerras entre oriente y occidente. Murió Todorov, no me acuerdo cuándo... 

Hace poco murió Nicanor Parra y a veces escucho sus poemas para despertar, "Los vicios del mundo moderno" es mi favorito. Quizá la antipoesía sea el espacio de mis noches y mis mañanas. Ya duermo. 




Abrí la boca

 me he atrevido a abrir la boca
sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo
jamás he sospechado qué o quién soy

Walt Withman

Marcel Dzama

Collar de dientes



La jaula estaba abierta: 
dejaron a las bestias ser libres. 

Nunca entendieron qué era aquello, 
cuál es el significado de la palabra que libera. 

Aunque, sin pensarlo, abandonaron el lugar de la pesadilla. 

Las amenazas hablaron: ¡vamos a desaparecer a todas las bestias!
Nos haremos collares con sus dientes, fabricaremos joyas que todos van a desear,

haremos vino con su sangre, crearemos una nueva religión. 

Las bestias se escondieron en los bosques, 
los cazadores llegaron, hombres-bomba explotaron, 
se prendieron fuego y 

las bestias salieron para chupar los cadáveres.



Rojos son los caminos



Foto: Manuel Álvarez Bravo


Se confirma que se usaron armas ilegales,
se confirman incendios de huesos y masacres
se confirma la ineptitud de los detectives desalmados. 

Se confirma el llanto, la rabia y los huecos.
Todo eso se confirma en los encabezados de miles de periódicos. 
Dejemos de reproducirnos y engendrar alimañas. 

Se confirma que un puño de sueños fueron quebrantados
ante armas ilegales que apuntaron a sus manos, a su frente y a su boca.
Que apuntaron a las almas de sus ascendientes y descendientes.
Apuntaron con las armas ilegales a los dientes que conforman las sonrisas.

El predicador dice que todo esto se olvida, que las matanzas solo han sido una prueba de la ineficiencia de la memoria.

La sangre impregnada en las carreteras ha ido forjando rojos caminos
por los que cruza el dinero, también la manipulación y el poder 
de cientos de ojos que solo ven valor en los papeles y en las procesadas cortezas de los árboles.

Se confirma que el mundo ha sido construido de acero, de proyectiles.
Se confirma que el mundo, que México tiene pilares de huesos.
Se confirma que las plantas de su campo se alimentan con carne humana. 
Se confirma que los lobos lamen la piel desprendida. 

Alimentémos a las alimañas con billetes y cadáveres, 
pero antes vamos todos a arrancarles el pecho, las vísceras y las entrañas.

Llenemos sus repugnantes cuerpos con monedas hasta que se encarroñen. 

Dejemos de engendrar alimañas.


Veinte años atrás.

Segundo mes del año 2013, casi termina. Apenas retomo este espacio de escritura absurda que tengo desde el 2007. 2013 un número impar que comenzamos con una amenaza mental, una grande. Que empezamos también con la lectura de Hierba Roja de Boris Vian. Cerrando por fin un ciclo,uno que costó bastante tiempo. Abriendo y tratando de cerrar otro, luego luego. Empezando Viaje al fin de la noche de Céline y leyendo Putas Asesinas de Bolaño. También con la adquisición de mi primer libro de Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento. La compra de películas de Woody Allen para ir armando mi colección y también la adquisición de tres películas de Wim Wenders. El inicio de un trabajo junto con el inicio de uno nuevo que llevará a un retorno. Un retorno extraño. La adicción a escuhar poemas en audio en las voces de los propios autores. Y el descubrimiento de Bola de nieve, al que no he dejado de escuchar, una y otra vez repitiendo canciones. ¿En qué me estoy convirtiendo? en un charco dentro de otro charco yo creo.

Escuchar la conversación de dos señores con sombrero, flotando en el cielo.


Escuchar las conversaciones ajenas en un café, historias de terror y de conflicto.
Escuchar mientras escucho esas narraciones, la licuadora haciendo frapés.
Escuchar a la vez música de Sean Lennon.
Escuchar en mi interior la voz que me dice que me distraigo bastante.
Escuchar de nuevo la conversación ajena.
Escuchar los tacones de una mujer que se dirige al baño.
Escuchar síntomas inexistentes.
Escuchar el estrés.
Escuchar las risas, las charlas de la gente que está a un lado.
Escuchar el ruido que hace la taza cuando la pongo en el plato justo después de sorber la última gota de café.
Escuchar que es por rebeldía a mí misma que tomo café, uno bien cargado.
Escuchar On again off again de Sean Lennon, otra vez, una y otra vez.
Escuchar lo que una persona me dijo en sueños.
Escuchar que el estrés produce pesadillas y el sueño de la razón produce monstruos.
Escuchar el caer de la lluvia.
Escuchar la derrota.
Escuchar los dilemas.
Escuchar las risas de la calle de enfrente.
Escuchar el caer de las botellas de cerveza.
Escuchar el crujir del cornflakes.
Escuchar lo que quiero y no quiero escuchar.

Aeiou

Debí de aprender a mandar al diablo lo que no quiero o lo que no está hecho para mí, más rápidamente.
Debí aprender muchas cosas, por ejemplo a nadar o saber más francés o saber tejer una bufanda.
Debí aprender a no dejar que mis emociones dañen mis órganos internos, el cuerpo está lleno de emociones que deterioran a nuestros órganos, esos que no son el cerebro y no saben nada de emociones.
Debí aprender a mandar al diablo más fácilmente, debí aprender que a veces lo que más queremos que suceda, no es lo mejor ni lo más bueno, debí aprender a escuchar mi lado sensato.
Debí aprender a no decir siempre lo que siento, a guardar mis pensamientos a encerrar con llave a los que no tienen que salir.
Debí aprender a ignorar mis impulsos, ser más prudente, más reservada, más como muchos.
Debí aprender a quitarme todas las emociones, a dejar que el tiempo fluya a no forzar al tiempo.
Debí aprender a dormir temprano, a leer más y a escribir más.
Debí aprender a mandar al diablo más rápidamente.
Debo aprender a mandar al diablo más rápidamente.
Hay muchas cosas que se deben aprender, muchas.
Y llevo un camino lento.

Basta que alguien me piense para ser un recuerdo.

Leí un documento de la antigüedad,
hablaba de dos personas que harían un pacto con la saliva de un canguro.
Dos tipos que llegarían hasta un bosque y escucharían música en un reproductor de cassettes. En realidad no recuerdo si lo leí o lo soñé.
Unas maquetas sin construir, un par de balbuceos sueltos por ahí.
Personas que se sonrojan, nada serio.
Lluvia y empapados, sonrisas al por mayor.
Música y saltos.
No sé si lo leí o lo soñé pero eran dos personas que trataban de conocerse a través de la música, los tés y el cine.
Dos personas tratando de construir su propio soundtrack a través del otro.
Un bello paisaje, miradas y más sonrisas.
Pudieron ser cualquiera, pudieron ser todas las personas, pudieron ser cualquier pareja.
Pudieron ser muy buenos amigos o todo lo contrario.
Escribir, charlar a altas horas de la noche con uno mismo, con un amigo, con una persona lejana. Las palabras están hechas para todos.
Mi pensamiento que no se aleja de los días pasados. Mi mente aferrada.
"Basta que alguien me piense para ser un recuerdo" ¿Cuántas veces he sido un recuerdo?
La música nos puede decir bastante de las personas. La música y los sueños.Un intercambio, un duelo de canciones que resulta no serlo.
Dicen que octubre tiene las más bellas lunas, no he volteado a ver el cielo en la noche ni una sola vez en este mes.
Por eso salgo de aquí, para antes de dormir, levantar la vista y comprobar si lo que dicen es verdad y no una ilusión como eso que leí o que soñé.
Tenemos una conversación de códigos distintos. De esas conversaciones que debería de tener más frecuentemente.

Todo lo que ves al levantar la mirada.


No quiero hablar.
No quieres hablar.
No quieren hablar.
Y así seguimos conjugando en el silencio de nuestras habitaciones, en donde la música de repente, también es silencio.
Todos estamos mirando al sol.
Volteamos la cara al sol.
Nuestros ojos se hacen tan fuertes como para no derretirse ante el sol.
Todos cortamos nuestras cabezas para enviarlas al sol.
¿Cuánto cuesta enviar un paquete ensangrentado al sol?

Nice dream.


If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough

If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough

If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough

If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough


If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough


If you think that you're strong enough
If you think you belong enough
If you think that you're strong enough
If you think you belong enough

Una foto feliz para un triste relato.


Hubo un día (hace unos meses) en el que me sentí muy triste, lo bastante como para perderme toda la tarde por las calles hasta que me llegara la noche. Salí muy temprano de mis actividades que muy apenas pude hacer y comencé a caminar por las calles. Mi mente no descansaba, cada momento pensaba en las fallas, mis fallas. Las fallas. Tenía miles de pensamientos chocaban unos con otros, todos eran demasiado gruesos. Mi cerebro se inflamó, se inflamó tanto que dejó de pensar. Hice todo lo que no hubiera en un estado de ánimo normal (no digo de felicidad, sino de un estado de ánimo "normal", estable). Fui a ver la peor y la más pésima de las películas en el cine. Me senté yo sola hasta la última fila. En esos momentos además de estar muy triste no me agradaba la humanidad, no quería a nadie cerca de mí. Trataba de pasar la mayor parte del tiempo sola. La película transcurría, desde el principio me percaté de que era una bazofia pero me quedé ahí, quieta pero tratando de parpadear. Me quedé sentada frente a la pantalla que se estaba pudriendo con la película. Salí del cine y mi ánimo iba cada vez más para abajo. Tenía hambre. Traté de comer lo más desagradable que se puede comer, sí, lo hice, me dirigí a un Mc Donalds que quedaba cerca y no pude comerme ni siquiera dos pedazos de esa basura. Era una imagen triste. Yo sola en ese lugar de comida rápida viendo como al lado de mí otro pobre miserable como yo ingería esa "comida" mientras veía los dibujos en la cajita feliz. Ese día el panorama era gris y lo recuerdo. Porque hoy pienso en ese día, en lo difícil que fue. Ese día lloré un poco. Llamé a quien no tenía que llamar. Quise que me animaría quien no me podía ya animar. Antes de llegar a casa traté de respirar un poco, traté de que mi mente triste se fuera a otro lado para que llegara solamente mi cuerpo y atravesara la puerta, saludara a mamá y papá y se fuera al cuarto. A pensar, a llorar, leer o hacer algo por el estilo. Ese día fue triste y ese día por una extraña razón viene a mi cabeza los días finales de cada mes. Por una extraña razón que más o menos voy conociendo, ese día tan triste viene a mis pensamientos los días finales del mes. Odio el cine basura y la comida basura. No me gusta ponerme tan triste porque así suelo tomar las peores decisiones a la hora de elegir una película o elegir qué comer. Al final la soledad no es algo que me moleste tanto.

Broken Fall



Pensamientos no dichos luego se olvidan.
El pasado fin de semana caí en una exposición de Bas Jan Ader.
Anteriormente había visto sus videos y parte de su obra. Me gustó encontrar en el museo las instalaciones, fotos y videos de este artista.
Aquí dejo una de las instalaciones que más me gustó.
Thoughts unsaid then forgotten.
Thoughts unsaid then forgotten.

Palabras que se han quedado en mi mente desde hace una semana.

Odio deberían de tener los pájaros cuando les cortan los árboles con sus nidos dentro.




Esto no es una declaración de odio, tampoco es algo que valga la pena leer.
Es simplemente algo que escribo en este sitio postadolescente visceral.
Si esto fuera una declaración de odio no colgaría esta imagen. Porque en ella está lo que quiero: viajar.
Mi único objetivo, lo que más busco y me gusta.
Un viaje lejos. A lo más lejos que se puede ir: el espacio. Ver de cerca lo que son las estrellas y darme cuenta de que nuestra percepción del mundo en la tierra está equivocada. Subirme a la nave espacial y recortar papeles para hacer collages. Llevar unas buenas tijeras y un resistol de barrita.
Esto no es una declaración de odio porque si así lo fuera no colgaría esta imagen.
Pondría el dibujo de un perro con rabia, así de fácil de connotar, sin complicaciones semánticas ni nada.
Esta imagen es sólo para recordarme que tengo que viajar. Que las ojeras aumentarán si me quedo en el mismo lugar.
Es para recordarme que tengo que terminar lo que he empezado. Es para recordarme que tengo que comprar un casco para salir en bicicleta. No me gustaría partirme el cráneo.
Deberían de inventar un casco que haga a la gente viajar. Seguro en el año 2046 alguien lo inventará. Las aerolíneas pasarán de moda y ahí estaré yo comprando vuelos económicos que me lleven a recorrer la tierra. Ahí estaré yo, viajaré sola.
No necesitaré de nadie en los viajes, estaré sola. Ignoraré a los paseantes. A la gente que se asusta con muy poco. A la gente que ilusiona para sentirse bien sólo por un momento. Olvidaré a toda la gente que tiene ilusiones porque eso es para la gente que tiene tibia el alma. En mis viajes no habrá gente con alma. Iré sola. Tendré conmigo la música. Mis ojos. No necesitaré más. Viajaré sola. No necesitaré ningún arma ni a nadie. No necesitaré ni siquiera un cortauñas.
No necesitaré de un taxi. Yo me moveré sola. No necesitaré de alguien estratega.
Solo estaré yo y la ciencia de las soluciones imaginarias por si necesito encontrar una solución a algo. Así de simple.
Esto no es una declaración de odio, esta imagen no es de odio. Es para viajar. Es también para olvidar lo que se quiere olvidar. Porque la memoria es sabia y algunas veces sabe seleccionar aquello con lo que se quiere quedar.
Porque el sistema nervioso de estar tantas veces en lo mismo se atrofia. Porque hay personas que no pueden permanecer.
Saber elegir.
Saber elegir el lugar a donde quiero viajar.
Saber elegir el no llevar maletas.
Saber elegir mi propia compañía.
Saber elegir las palabras.
Llegar a la impertinencia. Saber parar. Detenerlo todo en el momento justo.
Frenar con palabras a aquello que puede acercarse más y destruirte.
Que las palabras ayuden a frenar el tren cuando estás amarrado a las vías.
Esto entonces, no es una declaración de odio.

Todo lo que tendré que decir algún día, lo empezaré a grabar en una máquina antigua.

Estoy escribiendo una historia, un relato que habla sobre una canción y que también cuenta cómo al finalizar el mes el humor me cambia bastante. Soñé que salía a la calle y olvidaba ponerme los zapatos, iba caminando hasta que una señora me vio y le dijo a su pequeño hijo: "mira... ella no tiene zapatos por eso tiene que andar flotando por las calles". Entonces yo me daba cuenta que como no tenía zapatos tenía que saltar y mi salto era tan largo que alcanzaba a caminar flotando por unos instantes. Luego soñé seguramente otras cosas que no recuerdo.

Loneliness, is such a sad affair
and I can hardly wait
to be with you again
what to say
to make you come again
come back to me again
and play your sad guitar

Esta semana me agarró por sorpresa una tormenta, la ropa sucia se acumula cada semana y el domingo entonces se hace más corto.
Tal vez de nuevo me estoy equivocando pero ahora me conozco más. Tal vez ahora escribo muchas cosas sueltas y sin sentido. Hoy vi una película, tuve mucha paciencia, siempre llego en los momentos, horas equivocadas. Elijo mal las canciones y los pensamientos.
Qué linda luna estoy viendo. Voy a salir, ver más de cerca.

Tentáculos de hierro y humo.

No sé si tenga unas ojeras muy grandes por pasar tanto tiempo en la computadora. Los ojos se pueden llegar a cansar demasiado con la luz del monitor. No sé si sea por eso o porque ya diario tengo que despertar a las seis de la mañana. Me quejo demasiado a veces. Me gusta lo que hago ahora pero siento que algo falta. Me falta hacer lo que me gusta desde los 15 años. A los 16 años sentí una emoción grande cuando mi profesor Gil me dio una buena noticia acerca de mi escritura. Me tengo que poner a trabajar. Moverme de la ciudad. Aprovechar que nada me ata y que todo está bien. Llevo ya medio año cerrando un ciclo y parece que lo voy clausurando bien. Necesito más lecturas, curiosamente me gustan las lecturas deprimentes. Curiosamente influyen tanto en mi estado de ánimo. (Ahora sí, ya dejé de leer a Cioran). Leo el "Arranca-corazones" de Boris Vian y esa lectura me divierte. Leo los libros para principiantes. Leo "Mis días en Shanghai" de Aura Estrada.
Pierdo mucho el tiempo.
Me gustan las recomendaciones musicales de 7, las que pone Tun Naal, las de David, de Lalo. Si algo disfruto realmente es escuchar música, pensar en las letras, traducir. Pero a la vez tengo un conflicto, no me gusta ser una especie de "burgués wannabe", estoy consciente de que no lo soy porque lo que me falta es el capital pero el recién haberme graduado de Letras Hispánicas, el estudiar francés y el perder el tiempo tantas veces, me hace pensar en que necesito romperme más seguido las uñas, irme a la selva. Hacer un servicio a las comunidades, moverme, aprender, aprovechar toda esta energía que tengo. No quedarme sólo con las palabras y la escritura en los libros o detrás del monitor.

Es que soy menonita.

A punto de leer a John Fante, Pregúntale al polvo, y antes leo una frase.
Una que me hace cosquillas,
me pregunto si yo alguna vez la usare en mi vida.

"En fin, Camila, puedes irte a la mierda. Sabré olvidarte. Tengo dinero"

En fin, (y luego el nombre de no sé quién), puedes irte a la mierda. Sabré olvidarte. Tengo dinero.
Nunca le he dicho a nadie que se puede ir a la mierda.
Todos tenemos una primera vez en la vida.

Mi papá dice que todavía no conozco a la gente.



La sociedad mexica actual vive un proceso de transición, un cambio que no tiene una dirección clara pero que sin embargo, permanece en el camino, no podemos negar una evolución en México, sólo que el tiempo en que se lleva a cabo es lento, por lo mismo, poco esperanzador. Una atmósfera de violencia y pobreza ha invadido al país. También una desilusión y un decaimiento colectivo han ocasionado que la sociedad se encuentre en un evolucionado estancamiento. Las estadísticas, los análisis políticos y la crítica social vienen apuntando desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, los mismos argumentos: “México padece una crisis que agrava día con día”. Esa crisis proviene de que las metas de la revolución se han agotado tanto, que la misma palabra “Revolución” ha perdido totalmente su sentido.
La Revolución mexicana fue el preámbulo para detonar un “cambio” en la sociedad. Ese cambio en un principio dinámico y funcional se ha convertido ahora en un “cambio” detenido que forma un conjunto de personas desilusionadas y desinteresadas con la situación que los rodea.
Existe entonces un desencantamiento con la situación decadente en la que vive el país actualmente. La sociedad mexicana está enmarcada en una indiferencia que no se identifica con la ausencia de motivación sino con la escasez de motivación. La causa de este desencanto proviene entre otras cosas de la poca eficacia de la diligencia política, del aumento de la corrupción, del trágico estado del sistema educativo, de la pobreza extrema y la violencia urbana.
La palabra “crisis” en México ha dejado de ser una sorpresa, estamos acostumbrados a escuchar esa palabra tantas veces en la parada del camión que ya ni siquiera le tememos. El estado de perpetua “crisis” tiene puntos claves en el transcurso de la historia. Las más recientes “crisis” en México comienzan, según Miguel Básañez en su libro El pulso de los sexenios: 20 años de crisis en México, en primer lugar con la matanza de Tlatelolco el dos de Octubre de 1968, después con la devaluación del 31 de agosto de 1976 por el enfrentamiento del gobierno echeverrista ante los empresarios, con la nacionalización bancaria del primero de septiembre de 1982 a causa de los excesos derivados del auge petrolero y el adeudamiento externo y con el desplome de la bolsa mexicana de valores en octubre de 1987. La causa de todas estas crisis se remonta desde años atrás ya que según Heriberto Yépez: “ El fraude ocurrido en 1929 para evitar que José Vasconcelos llegara a la presidencia, representó el surgimiento del PRI y del México que hoy conocemos.”
Una fecha clave para el desarrollo de la sociedad actual en México es sin duda Octubre de 1968 ya que se desataron protestas de una clase media que se enfrentaba a la autoridad del sistema político y ponían a prueba el sistema económico del país. Este suceso que ahora recordamos como “La matanza del 68”, constituye un punto en el que la ideología de los mexicanos se presenta como una ideología que no está en su totalidad perdida, ya que como lo apunta Monsivais: “1968 es también la primera resistencia masiva a la arbitrariedad policial y gubernamental que la capital conoce en varias décadas, la evidencia multitudinaria de expresiones como “expresión popular”, “resistencia civil” o “aparato represivo”, la sucesión de actos o imágenes que definen dan el tono y el sentido de un momento histórico y la capacidad de grupos conjuntos para la grandeza o, incluso, para la dignidad.”
En Octubre de 1968 hubo protesta pero la respuesta fue una matanza, el levantamiento y la fuerza de una parte importante de la sociedad mexicana fue derrocada a través de la violencia, la represión y la deshonestidad. Este suceso no quedó resuelto ya que la retórica de los dirigentes políticos de aquella época ayudó a “aliviar” el problema hablando con una sociedad desinformada, la censura estuvo presente y no se otorgó la información adecuada a los ciudadanos, hubo una aguda manipulación de los medios de comunicación masiva. El movimiento del 68 desarrolla dos vertientes: la de un país capaz de tomar protesta y manifestarse atacando las injusticias y por otro lado, la de un país represivo y violento en el que no cabe ningún cambio dirigido al progreso. El año de 1968 también representa para México una interrogante hacia lo patriótico y los falsos discursos nacionalistas. El movimiento estudiantil es la base de una reflexión en la que la violencia funge como única respuesta cuando surge o resurge la inconformidad y es manifestada. Los asesinatos cometidos, los daños y agravios a los estudiantes y a las personas participantes son el punto de partida de una sociedad desilusionada que parece que deja en olvido los sucesos sangrientos para concentrarse en la ardua tarea de sobrevivir en un país en ruinas. El movimiento del 68 vislumbra a una sociedad lista para reclamar justicia y siendo atendida con un crimen político que ha pasado a la historia.
Después de la matanza del 68 se desatan sucesos que desarrollarán las posteriores crisis del país. Con el fin de no causar más movimientos sociales entre los jóvenes, el presidente Luis Echeverría, incrementó el empleo y disminuyó el gasto público, lo cual despertó la desconfianza de los empresarios que culminó en la crisis de 1976. Después el presidente López Portillo tuvo la idea de planear grandes proyectos con los empresarios financiados con una gran deuda externa hasta llegar a la crisis de 1982. Miguel de la Madrid quiso pagar esa deuda y se detuvo el crecimiento de la economía y el empleo por seis años generando así la crisis del 87.
Todas estas crisis (sólo por mencionar algunas y ejemplificar) desataron una ola gigante de pobreza que aún persiste y sigue creciendo en el país. Estos sucesos, representan ahora una sociedad que se desliga totalmente de “lo mexicano”, ya no hay lugar para los discursos que hablan acerca de la psicología del mexicano ni su forma de ver el mundo o de la forma en la que son vistos por el mundo. Ya no hay lugar para el discurso del “pelado” o la “malinche” ni para la picardía del lenguaje del mexicano y tampoco hay lugar para describir lo poco puntual que es, ni el hecho de que todo lo deja para mañana. Las reflexiones en torno a “lo mexicano” no dan paso a una concientización de los sucesos actuales: la sociedad está desesperanzada en medio de una explosión de violencia extrema.
Roger Bartra, apunta en su libro La jaula de la melancolía que “cuando los intelectuales mexicanos describen su carácter nacional, casi, inevitablemente se consideran a sí mismos como una nación de mentirosos, de destructores buscadores de poderes, de mujeres sufridas resentidas y de hombres de presa”. No sólo el discurso del “intelectual” en cuanto a México es desalentador y fatalista sino también lo es el de la gente común que se encuentra en la calle, en su trabajo o en la escuela sabiendo de ante mano que la economía del país no se desarrolla eficazmente al ver que el dinero disminuye de sus bolsillos pero nunca aumenta.
La mayoría de los estudiosos de lo mexicano se centran en presentarnos al habitante de este país como un individuo que desprecia la vida, tiene sentimientos de inferioridad, es perezoso, resentido y evasivo. Sin embargo, esta descripción del “mexicano” está bastante gastada y habrá que reformularla para probar su autenticidad. Si la sociedad mexicana actual está en un estado de conflicto no es en principio porque el carácter resentido y mediocre del mexicano esté imperando sino porque hay un descompromiso social, un descompromiso comunitario que da pie a una indiferencia que se transforma en la resignación y da paso a la evolución lenta que avanza sin un camino certero que seguir. En la actualidad no hay espacio para las burlas constantes del estado en el que se encuentra el país, ni para las caricaturas y las exageraciones que nos muestran la forma de vida en México, estamos ante un invento, el invento de que los mexicanos se ríen de la miseria, la violencia y la pobreza a la que están acostumbrados. Y ese invento no tiene utilidad cuando se inmiscuye en una realidad vulnerable y susceptible: “la forma de ser que tenemos ya no funciona, produce sociedades violentas, miseria económica y miseria espiritual. Si estamos jugando a ser un personaje que no funciona debemos de ver cómo es ese personaje que no funciona y cómo lo podemos modificar.” La caricatura del mexicano no tiene sentido cuando hablamos de las crisis sociales a las que se ha tenido que enfrentar y a las que se sigue enfrentando.
Las malas decisiones en cuestiones de política económica han hecho que la “riqueza” en México esté mal distribuida, existe una minoría de gente demasiado adinerada mientras que abunda la gente que vive en extrema pobreza. Esta pobreza ha generado que la sociedad mexicana actual esté enmarcada en un pesimismo que se desarrolla a través de los conflictos políticos, económicos y sociales en los que se encuentra el país a causa de la corrupción y la falta de honestidad. Otro de los factores que genera una atmósfera pesimista en la actualidad es la “irracionalidad de la racionalidad”, tanta racionalidad, tantos cálculos, hacen que lo humano pierda sentido. La globalización rompe con las fronteras de lo nacional, estamos inmersos en un mundo de consumo e inmediatez: “el valor del individuo, la atomización de los intereses, la proliferación de masiva de alternativas de consumo y la legitimación del hedonismo narcisista son factores para la frustración cotidiana y el pesimismo social”. En estas alternativas de consumo existe un país en desarrollo que no logra estabilizar su economía y que aún así hace el intento por tener algo que no puede pero que anhela: la posibilidad de consumir sin que esa acción sea la causa de una crisis posterior.
En cuestiones de pobreza el país no se ha recuperado, después de las crisis antes mencionadas se han presentado otras. Existe una gran diferenciación económica y social. Hay varias hipótesis en las cuales se trata de explicar el por qué del detenimiento del desarrollo económico. Una de ellas es la que afirma que con la liberación comercial comenzada a mediados de los años ochentas se activa el tratado de libre comercio y con la reforma agraria de 1991 se presenta una reforma estructural que afectará en gran medida en la economía de la sociedad mexicana. El sureste del país es una de las zonas más afectadas en cuanto a pobreza se refiere, Oaxaca, Chiapas y Guerrero representan a los estados con más altos índices de pobreza extrema. Cabe destacar que es en esos estados donde se han desatado movimientos sociales y políticos que han desencadenado varias reflexiones y polémica en el país, como el levantamiento armado por el ejército zapatista en el año de 1994 y también el surgimiento del Ejercito Popular Revolucionario, otro movimiento guerrillero que se desató en la década de los noventas.
Es de total evidencia que la distribución del ingreso y del consumo está en desigualdad. Es por eso que la pobreza extrema y la pobreza moderada van en aumento y los estudios y análisis de los economistas y sociólogos apuntan a que: “la pobreza extrema no se pueda erradicar en muchos años”.
La pobreza es uno de los conflictos más importantes y es un asunto que ha detenido considerablemente el progreso del país. Sin embargo, hay otro conflicto que ha ido en aumento y que ha desatado el miedo y el terror de la sociedad: la violencia extrema.
México es un país expuesto a grandes índices de violencia: secuestros, balaceras, mutilaciones, raptos, asesinatos, narcotráfico, etc. Según Eugenio Arriaga en su artículo Directo al fracaso estamos en el top diez de los países más violentos y criminalizados del mundo, de acuerdo con estudios que ponen a México como uno de los países más peligrosos para dedicarse al periodismo o la religión. Actualmente el grado de violencia en el que vive el país es demasiado alto, los conflictos políticos, la falta de educación, la pobreza, la falta de empleo, etc., son circunstancias que generan una respuesta muy poco favorable por parte de la ciudadanía. Detrás de todo esto hay una lucha en la que la victoria representa la sobrevivencia. Algunos países de Latinoamérica viven situaciones parecidas a la de México. Países como El Salvador, Guatemala, Colombia, etc., son también lugares que en los que se centra la violencia y la pobreza. Países en “subdesarrollo” que han tenido que enfrentar una economía bastante precaria, la cual los ha llevado a subsistir en una atmósfera con muy poca calida de vida.
La delincuencia ha representado para México una situación que ha impedido en gran medida la evolución o el “cambio” progresista que nos llevaría a mejores resultados en la economía, la política y la sociedad. En un país en el que las oportunidades de empleo son escasas y que además en cuestiones de educación se ubica como uno de los países que ocupa la posición 127 en calidad de educación en Matemáticas y Ciencia a sólo siete lugares del último lugar, queda buscar un atajo que los lleve a incrementar los ingresos ya no importa de qué manera se llegue a ese incremento, parece que la ilegalidad en estos tiempos también es una estrategia válida.
Hay varios casos que nos han llevado a reflexionar en torno a la violencia tan voraz que se ha situado en el país, recientemente: la “lucha contra el narcotráfico”. A causa de esta situación han ocurrido continuas balaceras y matanzas que han hecho que personas no involucradas en el “negocio” sean también victimas de la violencia y el terror. El narcotraficante juega dos papeles en la sociedad, por un lado se nos presenta como el hombre despiadado que con tal de conseguir grandes sumas de dinero exporta y produce las drogas sin importarle cuántas personas inocentes mueran en el intento. Y por otro lado la figura del narcotraficante es también la del personaje que roba a los ricos para darles a los pobres. Son varios los casos en los que el narcotraficante ha sido representado como un héroe. Ese personaje que sale de la miseria para después tener abundancia de dinero y con ello darle a su pueblo lo que nadie ha podido darle: “cuando el macho mexicano se había vuelto ridículo, pasado de moda, inverosímil, patético, el narco lo revitalizó haceindo que el macho volviese a tener dinero, respeto, prestigio y poder”.
Estamos entonces ante una discordancia en la que en el país es más reconocido un narcotraficante que un científico, por ejemplo. La sociedad mexicana está en una situación en la que la violencia es un asunto de todos los días. Al escuchar las noticias o al leer los periódicos y observar una matanza en un estado, una balacera en otro y mucha gente muerta a causa de la delincuencia urbana es como si se nos dijeran que el cielo estará despejado los siguientes días. La violencia es una noticia tan común que poco a poco la sociedad mexicana se ha ido acostumbrando a vivir y algunas veces lidiar con ella.
Tal parece que la herencia que nos ha dejado la revolución se basa en dictaduras, presidencialismo y neocaciquismo empresariales.
La realidad social en México está sostenida en los pilares de la violencia y la pobreza. Hablamos de una realidad social y específicamente de la realidad social en México porque cuando se habla de un espacio social significa que “no se puede juntar a cualquiera con cualquiera, ignorando las diferencias fundamentales, en particular las económicas y culturales; pero no significa excluir la posibilidad de organizar a los agentes según otros principios de división: éticos, nacionales, etc.” Hay rasgos en común que comparten los mexicanos sobre todo las circunstancias políticas y sociales del país van a definir las diversas posturas que tienen los mexicanos en cuanto a su estado actual de vida.
La realidad según Jean Baudrillard está producida y reproducida por la simulación y no es un sí más que un modelo de simulación. El mundo es una ilusión radical ya que el mundo tal cual es se oculta perpetuamente a la investigación del sentido, provocando la actual catástrofe del aparato de producción del mundo real. Baudrillard otorga al simulacro la función de asesinar a la realidad y con ello cometer “el crimen perfecto”. Es el simulacro lo que asegura la continuidad de lo real.