El esmalte de uñas se quita con acetona.



Este collage viene de Garbonzia que colabora en Gallina Volteada IV.
Chequen esto: www.acetona-acetona.blogspot.com

Peach + Guanajuato = Guanapeach



Saber bromear en el momento indicado, eso es difícil. Bromea a cada rato de todos modos no todos tenemos tiempo para poner atención.
Es una canción de mi disco de los trabajos del final. Esta canción definitivamente es de Guanapeach.
¿Dónde viven los cabellos parlentes?
¿Dónde viven las arpas?
¿Dónde viven las tazas del café que nunca tomo?
¿Dónde vive La llorona?
¿Cómo explico a Jaks que los pantalones entubados aprietan los tobillos?

Secundaria.



De repente yo sólo escucho el gobierno, el gobierno, el gobierno y el gobierno. La muertes, las costumbres en el Itsmo de Tehuantepec. Las muertes de nuevo y lo que cuesta (no sólo hablo de dienro) consumir un gramo de cocaína. Escucho los recuerdos y que los mundos se numeran.
De repente escucho los parpadeos de la gente que no le gusta hablar. La señora que se sienta en el tronco del árbol en medio de la carretera. Escucho la madrugada y los dientes morder.
De repente yo no escucho.
Y sigue el derecho a la educación.

A veces, pero sólo a veces pienso que quiero una larga vida.














Mis 2010 dos años antes del 2012.

Es tu actitud bananera la que me hace actuar como un simio.



Siete dice, a ver quién es más agresivo y saca esto:

Yo me arranqué un brazo porque me dolía, luego, con mi nariz, lo soplé al sol, donde un sapo mágico-misterioso lo lamió y se volvió loco causando el final de todos los mocos que tengo en la nariz, los cuales formaron otro brazo con el cual he matado 5 vacas y 3 gorilas, pise una flor y mallugué una pared, ¿cómo la ves?

También saca su rola del año y ahora yo la tengo y la subo arriba de esto.

Tom Waits mon amour.

Playas oaxaqueñas.
Crocota me prestará una cámara vieja.
Sobreviviré a las mordeduras de mariscos.

Y escribo acá hasta nuevo aviso.

The plastics revolution.



Botellas de plástico en mis rodillas.
Plástico en mis sueños.
De plástico 1976.
Botellas de plástico en mi cerebro.
Botellas de plástico en mi canción favorita.
En el lugar equivocado a la hora y el día equivocados.

Ey camarero, hay botellas de plástico en mi sopa.

2010.

Mi collage favorito del último día del año





by:


¡FELIZ 2010!

El cantinero posmoderno.

Tú.
Un hombre con un sombrero rosa camina por la calle, por la misma calle en la que yo camino.

Eres.
Su sombrero rosa me molesta, me estremece la vista. Sin embargo, lo ignoro. Es un caminante más, un paseante sin pasaporte, un miserable como todos.
Me topo con una cantina, un lugar en el que asisten hombres viejos, algunos tienen bigotes (pelos debajo de la nariz), otros no. Sin embargo, también encuentro hombres jóvenes por ahí, al menos no tan viejos. Puedo decir que la mayoría de los jóvenes no usan bigotes. Al entrar, el cantinero me ofrece un trago.

El.

El cantinero es un señor de cuatro estómagos que no confía en las mujeres de corta edad. Es deportista. Tiene un auto nuevo y negro. Después de trabajar en la cantina su vida social es nula. Su vida virtual, en cambio, es asombrosa. Vive en un pequeño departamento, solo. Cuenta con servicio de internet y las propinas de los señores con bigote en la cantina le sirvieron para comprarse una computadora portátil.

Cantinero.

Abre su negocio etílico a partir de la una de la tarde y lo cierra a las once de la noche. Su ayudante, un señor de un único estómago y cuatro pestañas divididas en los dos ojos, es el que se encarga de sacar al último borracho del lugar.
El cantinero de los cuatro estómagos nunca deja del lado cada instante de su vida virtual. Al terminar de trabajar llega a su departamento, abre el refrigerador con una mano y la computadora portátil con la otra. Come mientras abre sus páginas de redes sociales en donde conoció a un vietnamita que le comprará su colección de botellas vacías que guarda desde ya hace 13 años en la cantina.

Posmoderno.
Quiere saber cuándo llegará su grupo favorito a Guanajuato, para asistir a su concierto, por lo que diario checa la página oficial de “Mika Miko”.

Eres.
Postea a cada rato su estado de ánimo y confiesa que está en una relación complicada. No le asusta saber que las personas que asisten a su cantina lo pueden llegar a conocer a través del internet, mucho mejor de lo que lo conoce su madre.

La.
Él construye una página, una cantina virtual en la que venderá bebidas virtuales de todos los sabores y de todos los tamaños que puedan existir en el ciberespacio. Todavía no sabe el nombre que le pondrá a su negocio virtual. No, no será ningún diminutivo.
El cantinero de los cuatro estómagos nunca revela su nombre. Nunca revela por qué tiene cuatro estómagos. Siempre se rasca la nariz entes de abrir un envase de cerveza. Consiguió la receta para el mezcal de casa en internet. Un día se lo propusieron pero no le interesó vender cerveza de barril en su negocio.

Era.
En su vida real no tiene suerte con las mujeres pero la banda ancha le ha ayudado a ser el más popular con las chicas que suben sus fotos (con su mejor pose) en la red. Él también sube las fotos con su mejor perfil, casi todas se las toma su ayudante de un solo estómago. En casi todos sus retratos sale en la cantina pero edita dos estómagos y quita a los borrachos que se colaron en la imagen. A veces sube fotos leyendo un libro, alzando a un bebé (especifica que es su sobrino), también sube fotos jugando tenis o con amigos afuera del teatro. También tiene su faceta de chico malo y rudo así que sube fotos en motocicletas o practicando deportes extremos. Casi todas son fotomontajes muy bien ensamblados.

Del.
Sus pensamientos se dirigen a la nada, al vacío, al tedio. Él se encierra y pasa horas aprovechando el conocimiento que le proporciona el meterse a páginas en japonés o páginas en español que le sirvan para entender la cultura japonesa. Aprovecha para ver imágenes del mundo al que sabe que no irá porque tiene todo lo que quiere saber y ver de China, Moscú, Inglaterra, Haití, Chile, Portugal, Italia, Egipto, Japón, Japón, Japón, Japón, en la esquina de su departamento (donde se encuentra su computadora portátil y el acceso a internet).

Vacío.
Él, él es un cantinero que no invierte en nada, que se avienta al vacío y usa un sombrero rosa.
No hay inteligencia aquí.

Los chicos no lloran.

Aurelio, me gusta tu nombre.
Aurelio, vives en mis fosas nasales.
Aurelio, si pudiera dibujarte ahora mismo, lo haría.
Los chicos no lloran tienen que pelear.
Aurelio, te salpicaría la camisa con saliva fresca.
Aurelio, algún día viajaré contigo a Cuba, Moscú, Silao. Iremos a España.
Los chicos no lloran.
Aurelio, dóname tus intestinos, tu hígado para comerlo con cebolla.
Aurelio, quítate la mugre de la uñas.
Aurelio, deja de creer que la plastilina es el único material que sirve para hacer maquetas.
Aurelio, sé que odias ir a los bares del boulevard, sé que odias las canciones de moda.
Aurelio, no te gusta Pessoa porque esto decía el último verso que leíste: "¡Ah torturarme para curarme!, ¡Mi carne -haced de ella el aire que vuestros cuchillos atraviesan antes de caer sobre las cabezas y los hombros!"
Aurelio, prefieres el tango al punk.
Aurelio, te dedicas a cazar cangrejos y eso te hace no ser aburrido.
Aurelio, odias la gramática y en el fondo eso me gusta.
Aurelio, te gusta divertirte en las plazas por la madrugada, Aurelio, aprovechas las promociones dos por uno.
Aurelio, te gustan las lunas decembrinas.
Aurelio, te despertaste a las siete de la noche con el cabello alborotado.
Aurelio, tú te muerdes las uñas.
Aurelio, te sacarán cada uno de tus dientes cuando tengas setenta años.
Aurelio, no te quites las costras de las rodillas.
Aurelio, sé que no tienes los labios resecos.
Aurelio, remodela tus fotos, sácales brillo.
Aurelio, baila, baila, baila, baila, baila, baila, baila.
Aurelio, no le digas a nadie lo que me dijiste en voz alta.
Aurelio, no te rapes, no, eso no.
Aurelio, que no te gustan los lobos ni las arañas.
Aurelio, amas a los bailadores de breakdance.
Aurelio, eres un canaña, un cascarabias, un ermitaño, un uraño.
Aurelio, haces música en tu cuarto con juguetes de plástico que quitaste a tu sobrino.
Aurelio, en el fondo pero muy en el fondo eres un genio de las matemáticas.
Aurelio, los chicos no lloran sólo pueden soñar.
Aurelio, es mi vida y bailaremos.
Aurelio, no quiero cambiar.
Aurelio, Aurelio, Aurelio.
Aurelio, sólo eres el nombre que dijo mi abuela cuando veía a Rogelio.

Chad VanGaalen.



Sí, lo hice la semana pasada.
¿Qué? todo es posible hoy...¿no?

Aikido.

Ardillas en los árboles, había muchas.
Me perdí de la noche de baile infame.
La construcción de las oraciones simples, ya no las recuerdo.
Las complejas de repente, pero sólo de repente me hacen temblar.
Las noches son claras aquí.
Los chicos no lloran.
Tendré éxito componiendo canciones en inglés.
Comencé el año con una pequeña libreta de taquigrafía, la pluma con la que escribía tonterías era azul.
Leí lo que escribí en esa libreta a mitad de año y me asusté, casi todo lo que quería se cumplió bueno, lo que no implicaba dinero, se hizo realidad. Lo que queremos, lo que deseamos no siempre es lo ideal cuando se cumple, las cosas que escribimos en una pequeña libreta de taquigrafía no son para que se cumplan.
Después dejé de escribir en esa libreta pero tomé otra, una Scribe de las viejitas de formato italiano que compré a tres pesos en Monterrey.
Compré como tres libretas iguales y en las tres comencé a anotar lo que se me ocurria. Libreta de ideas,casi todas mis ideas ya las había tenido alguien más, menos la de las esculturas con movimiento por medio de hormigas y la idea de reconstruir un esqueleto de lagartija, creo que tampoco la de inventar un conversador automático en los cafés ni la de inventar a alguien que se ría cada que le preguntes la hora.
En esa libreta de ideas terminé escribiendo proyectos académicos, muchas cosas sobre Mallarmé. Luego, supe que mi vida se iba haciendo aburrida. Todo cabía en un cuadrado. Incluso mis muelas cabían en un cuadrado.
Mi libreta de taquigrafía, ¿era de la suerte?, ¿estaba embrujada?. La dejé en Guanajuato de todas formas y no la verá hasta dentro de un mes.

¿Pienso volver a escribir en ella? sí, como lo hice el año pasado.
Escribiré que iré a Cuba, que seguiré otro semestre con el taller de literatura (que a veces es de todo menos de literatura) en la prepa nocturna. Ésa sí que fue una buena experincia del año. He aprendido mucho de los chicos que han asistido al taller. Algunos hasta se hicieron mis cuates. Y de algunos que ya se fueron sigo leyendo sus textos en blogs y me gusta que sigan haciendo lo que les late.
También escribiré que a mitad de año me mudo de casa, de ciudad, de cabello.
Escribiré que empezaré una tesis, tal vez ahí escribiré de qué, porque no tengo idea.
Escribiré que se acerca algo bueno, que no se me caerán los dientes y que aprenderé a nadar. Veré casi todas las películas de Woody Allen sin importar que sea una obsesión. Me haré panderista y afinaré mi garganta. En fin, muchos planes. Todo puede pasar.

Tal vez hasta aprenda aikido y sea hábil fisicamente para derribar a alguien en menos de cinco segundos.

Love will tear us apart again.

“El saber, el poder, el trabajo, el ejército, la familia, la iglesia, los partidos, etc, ya han dejado de funcionar como principios absolutos e intangibles y en distintos grados ya nadie cree en ellos ya nadie invierte nada”.
(La era del vacío, Lipovetsky.)
Te digo que no creas todo lo que escriben en los libros, aunque los textos vengan de un genio.
Pero eso sí, existe un narcisismo colectivo en el Facebook y en la vida real.

Ponche Cat.

Noche navideña, cena en casa.
Por primera vez en mi vida hice un ponche y no estoy en pijama por la casa en la noche del veinticuatro de diciembre. Creo que estoy progresando.
No terminaré con la cara roja, lo aseguro.
Hoy me encontré con un perro muerto y no se me olvida.
Esta noche, Cat Power. La misma canción que escuchaba este mismo día pero del año pasado.

Yonqui folk.


(www.crocota.wordpress.com)

Pectorales de Yonqui.

Hace tiempo hubo un reino en donde el Yonqui mayor cosechaba aguacates para después venderlos en la central de abastos.
Los aguacates tenían movimiento. Los compraban.
Ey señor, ese que se está quedando calvo: suelte los aguacates.

Yo sólo contrato gente con sombrero rojo o a quienes se les está saliendo el cerebro.

Razones por las cuales se te puede salir el cerebro:
a)tener pectorales de Yonqui.
b)cocinar a fuego lento.
c)creer en los chaneques mientras preguntas el nombre de la chica en el bar.
d)querer besuquear a la otra chica en el bar, como símbolo de despedida.
e)parecerte a Gabriel Trujillo sin pretenderlo.
f)alterar la portada, contraportada y texto de un libro.
g)ser la mujer menos fotogénica que existe. (escribe y se autoexpulsa de la fotogéliteratura y cualquier otra cosa)
h)No saberse en su totalidad el abecedario español.
i)Preguntar de qué punto calza la mujer desconocida que encontraste en la madrugada.
j)Querer estar ciego.
k)Amar a los chicos post-punk.

Es verdad, el Yonqui mayor se rasura las axilas y se plancha el bello púbico.
Es verdad, el Yonqui mayor se inyecta botox en los labios y pide no tener canas jamás.
Es verdad, el Yonqui mayor nunca finge estar enfermo.
Es verdad, el Yonqui mayor se divierte construyendo catapultas.

Sus entradas, sus salidas.



Este enamoramiento es oportuno. Su cerebro me ayudó a que su música fuera mi soundtrack de Agosto para Diciembre (él y otras cosas sonoras).
La música, los colores, sus entradas, sus salidas, sus ojos sumidos, su frente amplia, sus ruidos.
Panda Bear, mon amour.