A casa

Es como llegar un sábado a casa, decirles a todos que los quieres, decirles a todos de diferente manera que los quieres, pero mucho. Salir por un par de cervezas con un guapo viejo amigo. Llegar a casa, dormir y seguir con esto. Llegar a casa, verlos. Pensar en lo mucho que los quiero. Pensar en la fortuna. Pensar en que los quiero, aquí conmigo.

Si el hombre pudiera decir

Si el hombre pudiera decir lo que ama, Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo Como una nube en la luz; Si como muros que se derrumban, Para saludar la verdad erguida en medio, Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor, La verdad de sí mismo, Que no se llama gloria, fortuna o ambición, Sino amor o deseo, Yo sería aquel que imaginaba; Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos Proclama ante los hombres la verdad ignorada, La verdad de su amor verdadero. Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina, por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu Como leños perdidos que el mar anega o levanta Libremente, con la libertad del amor, La única libertad que me exalta, La única libertad porque muero. Tú justificas mi existencia: Si no te conozco, no he vivido; Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido. Luis Cernuda

Veinte años atrás.

Segundo mes del año 2013, casi termina. Apenas retomo este espacio de escritura absurda que tengo desde el 2007. 2013 un número impar que comenzamos con una amenaza mental, una grande. Que empezamos también con la lectura de Hierba Roja de Boris Vian. Cerrando por fin un ciclo,uno que costó bastante tiempo. Abriendo y tratando de cerrar otro, luego luego. Empezando Viaje al fin de la noche de Céline y leyendo Putas Asesinas de Bolaño. También con la adquisición de mi primer libro de Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento. La compra de películas de Woody Allen para ir armando mi colección y también la adquisición de tres películas de Wim Wenders. El inicio de un trabajo junto con el inicio de uno nuevo que llevará a un retorno. Un retorno extraño. La adicción a escuhar poemas en audio en las voces de los propios autores. Y el descubrimiento de Bola de nieve, al que no he dejado de escuchar, una y otra vez repitiendo canciones. ¿En qué me estoy convirtiendo? en un charco dentro de otro charco yo creo.

El fotógrafo de cadáveres.



En la Revista Alternativas de Octubre dedicada a la muerte, se publicó un artículo que escribí sobre uno de mis fotógrafos preferidos: Enrique Metinides. Dejo aquí el texto. La fotografía desempeña una función de testimonio, de documento que informa y registra un hecho específico. A lo largo de la historia, el trabajo en la fotografía periodística se ha desempeñado en mostrar imágenes de conflictos políticos y desastres naturales. La cámara se convierte en un elemento indispensable para registrar hechos de gran impacto en la historia de la humanidad, de eventos que no son parte de lo cotidiano pues marcan a la historia y trascienden: las guerras, los movimientos sociales, las catástrofes producidas por la naturaleza, etc. El trabajo fotográfico de Enrique Metinides reside en el periodismo, sus composiciones fotográficas son vinculadas con el cine negro, captan el instante preciso de la muerte y la muestran en su apogeo en distintos escenarios como incendios, suicidios, accidentes automovilísticos, aéreos, choques, atropellamientos y rescates de montaña. Susan Sontag menciona que “una fotografía pasa por la prueba incontrovertible de que sucedió algo determinado”, ¿puede existir algo más determinado que la muerte? Precisamente es lo que Metinides retrata en su trabajo fotográfico, la determinación en su máximo esplendor. Enrique Metinides también conocido como “el niño”, nació en la Ciudad de México en el año de 1934, sus fotografías además de vincularse con el periodismo también son consideradas obras de arte por su composición, su línea temática y el impacto social y político que éstas tienen. Su trabajo como fotógrafo lo inició desde que era niño (razón de su pseudónimo) ya que laboraba inicialmente como ayudante de un fotógrafo de periodismo sensacionalista. A partir de entonces se encargó de retratar por mucho tiempo sucesos en el diario La Prensa, mostrando el lado más cruel de la ciudad de México, plasmando en imágenes asesinatos, muertos, incendios y catástrofes de toda índole. Metinides realiza fotografías de sucesos espectaculares pero siempre con una composición que no cae en el escándalo, maneja una estética que transforma lo horroroso en bello. Las imágenes de Metinides tienen un fuerte valor expresivo como suceso trágico, sus fotos son estructuras narrativas que nos cuentan una historia sobre distintas maneras que existen para morir. Enrique Metinides expone emociones de situaciones que caen en las tragedias humanas, como lo dice Baudrillard: “la condición humana sólo es posible cuando los seres vivos están unidos por sentimientos violentos de repulsión, de desagrado” y precisamente las fotografías de Metinides son parte de esa unión. Los espectadores van formando un pacto con la realidad, una realidad oscura, triste y trágica que es plasmada en su periodismo fotográfico. Su trabajo consiste en plasmar cadáveres, formar parte de la escena del crimen en el momento indicado. La fotografía se construye de instantes, pero su complejidad consiste en perpetuar el instante por mucho tiempo. El objeto fotografiado cambia de contexto, ya no es lo que fue, eso pasa con el trabajo de Metinides cuando los hechos criminales se vuelven un acto estético y el retrato de la muerte reside en una obra de arte. Sus fotografías plasman con claridad el deceso de la condición humana.

Pale blue eyes

El sexo como pretexto válido para romper con la monotonía; el sexo-motor; el sexo-ansiedad; la costumbre del sexo, como un hartazgo cualquiera que se volverá lastre; el sexo colosal, incontenible, frenético, ambiguo como un juego que confunde y luego aclara y vuelve a confundir; el sexo-simulacro, el sexo-obviedad. El placer, al fin, un encomio que vaya justo en sentido inverso a lo que se vive.

Casi nunca.
Daniel Sada.

Empezamos una nueva novela.

¿Qué caerá primero, mi cabeza o este cometa? (Por el gusto de citar poemas que me gustan)

(aullido)

(aullido)

Aspiro el aroma penetrante de la vida en muerte.

Apesta -como a cien mofetas- y me sacude -como un toro-.

 Sigue apestando mi cabeza sigue apestando.

Caerá primero mi cabeza caerá primero.
(aullido)

(aullido)


 Poema de: Oz Dramnor

Crónica visual que mira hacia el norte.(2)

Nosotros (con "nosotros" me refiero a la gente normal y a la que no lo somos tanto), todos somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no deberíamos de vivir de una manera tan rígida, midiendo la longitud con una regla y los ángulos con un transportador como si la vida fuese un depósito bancario. ¿No te parece? Reiko.

Olvídalo, la palabra que más se repite.


Foto recortada de una revista sobre cine soviético de los años 50 y coloreada con lápices encontrados en una cartuchera. En tamaño real el recorte mide 3 x 5 cm.

Sobre El imperio de lo efímero.

La moda tiene una conexión muy estrecha con el tiempo, el paso de éste es quien la determina y también condiciona su estado efímero, un estado fugaz que abandona el pasado para surgir y manifestarse solamente en el tiempo presente. El desarrollo de la moda así como la producción de la misma está ligada a las características sociales de la época en que es producida. Los sucesos ocurridos en la sociedad son de gran importancia para el desarrollo cultural de los seres humanos, la moda es parte de la cultura, es parte de una colectividad, forma parte de un contexto histórico y toma diversas posturas dentro de los hechos que ocurren en el ámbito cotidiano. La moda es un fenómeno social y como tal está inserta en esa inestabilidad que se presenta en los nuevos acontecimientos, en los nuevos sucesos que van dejando atrás el pasado y construyendo la actualidad.
Giles Lipovetsky en su libro El Imperio de lo efímero realiza un estudio a profundidad de cómo se ha estructurado la moda en las sociedades modernas, lejos de definirla  como una expresión mundana y artificial la considera la causa de mayor autonomía en los pensamientos ya que según el autor es “el agente supremo de la dinámica individualista en sus diversas manifestaciones”.  A pesar de que la moda se caracterice por ser un hecho que se presenta a través de la expresión de similitudes de un conjunto de masas, también es un proceso creativo para cambiar e inventar la propia apariencia.  Lipovetsky realiza un recorrido por la historia de la moda desde la Edad Media hasta la actualidad en donde se observa que la moda está suscrita al pensamiento y la forma de vida de cada época, instaura una ruptura de la tradición y las costumbres para convertirse en elección de cada individuo, con ella se crea un artificialismo moderno en el que los hombres se hacen dueños de su propia existencia.
La moda se rige a través de dos conceptos: lo efímero y la fantasía estética. Es efímera porque no permanece, es fugaz y está siempre en constante cambio. Goza de fantasía estética porque gracias a su existencia los seres humanos podemos adoptar la apariencia que nos plazca. Lipovetsky afirma que “la moda representa la faceta frívola del amor por las apariencias y el espectáculo del hombre, que se presenta en Occidente”.  Este fenómeno social le da pauta al ser humano de llevar a cabo una expresión, una manifestación visual e individual, tanto en la forma de vestir como de pensar. Con ella, los seres humanos tenemos la capacidad de realizar nuestro propio espectáculo. A lo largo de la historia la moda ha cambiado y ha sido modelo de transición, producto mutable en el que recaen innumerables metamorfosis. Cabe resaltar que de la mano de las modas también vienen las “anti-modas” que surgen en los años sesentas a raíz de una ruptura en la forma de pensar y el estilo de vida de la juventud que rompe con los paradigmas tradicionales de la moda de épocas pasadas para lograr así definir un sinfín de estilos que están en conjunto con una ideología: “Con los movimientos hippie, punk, new wave, rasta, ska, skin-head, la moda se desestabilizó y los códigos fueron cuestionados por la joven cultura anticonformista, manifestándose todas las perspectivas en la apariencia indumentaria, pero también en los valores, gustos y comportamiento”. Esto es un ejemplo de cómo la moda va acompañada también de una ideología y un régimen de conducta.  Con estas “anti-modas” ya no se pretende como antes se hacía con la moda, mostrar una aprobación social y hay una preocupación menor por la diferenciación entre individuos con respecto a las apariencias.
Existen algunos cambios en la sociedad que dan un giro a la historia pero también existen otros que se convierten en ideologías a seguir, ¿hasta dónde se ancla la ideología con la moda?, ¿puede ser una ideología tan efímera como la moda? A estos cuestionamientos se les puede dar una respuesta afirmativa ya que la estructura del pensamiento en la mayoría de los casos no permanece estático. Pero, ¿hasta qué punto las convicciones más fuertes llegan a convertirse en moda, en algo pasajero que cambiará con el tiempo? En El imperio de lo efímero Lipovesky escribe “… se cambia de orientación en el pensamiento como se cambia de residencia, de mujer o de coche; los sistemas de representación se han convertido en objetos de consumo y funcionan virtualmente con la lógica de la veleidad y del kleenex”. En ese sentido, podemos notar que  la moda se convierte en una herramienta de la crítica en tanto que es contestataria y reacciona ante los sucesos sociales pero también es efímera, su característica más persistente es  su fugacidad, es pasajera y momentánea, de cierta forma transitoria. A todo esto,  la moda también da pauta a reflexionar hasta qué punto son perecederos nuestros pensamientos y en qué grado éstos se convierten en una prenda de vestir. Nos preguntamos, cómo la moda se transforma en una peculiar forma de manifestación de nuestro individualismo a la vez inserto en la comunidad y lo que encontramos como respuesta es que la moda instalada siempre en el presente, es parte de una dialéctica con el tiempo y con los acontecimientos actuales, una dialéctica del yo con la sociedad. La fugacidad del tiempo llega a ser el principio fundamental por el que se rige la moda. La moda es tan atractiva precisamente porque se desliga de cualquier compromiso ya sea intelectual, político, etc., no está de más decir que eso es lo que deseamos, de vez en cuando, encontrar u obtener.

De Julio a Agosto.

Frecuentemente leo la columna que Fadanelli publica cada lunes en El universal, lo leo porque en la mayoría de los casos me gusta lo que dice y me gusta lo que cita. No siempre lo hago  los lunes, por ejemplo hoy miércoles leí la de esta semana que trata sobre un tema común en esta temporada: las olimpiadas.
A mí también me dan igual esos juegos pero no niego que me puedo entretener viendo algunas competencias por televisión. Pero bueno, a lo que iba es que hace rato leí su columna y me gustó esto que dice:
"Yo definiría el amor como la capacidad de hacer el ridículo ante un ser inventado por nuestra imaginación, de modo que este ser inventado suspire y se conmueva hasta el grado de entregarse a los brazos del ser ridículo que es todo enamorado. Pasar del poema a la saliva, de la melancolía suspirante al encuentro de humores corporales es ya otra cosa".
Me resulta interesante su definición del amor porque a mí me gustaría definirlo de la misma forma, sólo agregando otras palabras en vez de ridículo usaría bochorno, en vez de melancolía usaría vísceras y en vez de suspiros pondría eructos.
Esta semana he notado que ya no tolero como antes a la gente, que me molestan las risas fuera de contexto, que me molesta ir al cine, al teatro y que la gente ría cuando no hay motivo. Pero también esta semana descubrí que las películas de Woody Allen me ponen de buen humor y que podría ver Lost in traslation una y otra vez sin aburrirme y que leí por primera vez una novela de Garcia Ponce. 
No hay mucha novedad, sólo eso.

Comienza la semana.

"Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna."


Así termina un poema de Lorca y así termina mi pensamiento por la noche.
Apago la luz.





Hay necesidad de abandonar la necesidad.

Con todas estas cosas que están pasando en el país se desató una ola de información a veces interesante, a veces no.
Encontré en una cuenta de twitter que sigo una entrevista a un filósofo italiano llamado Franco Berardi y me ha puesto a pensar este fragmento:

Se debe comunicar a la gente que no hay ninguna necesidad de respetar la ley, que no hay ninguna necesidad de ser productivo, que se puede vivir con menos dinero y con más amistad. Es necesaria una acción de relajamiento generalizado de la sociedad. Y es necesaria una acción psicoterapéutica que permita a las personas sentirse del todo extrañas respecto de la sociedad capitalista, que les permita sentir que la crisis económica puede ser el principio de una liberación, y que la riqueza económica no es en absoluto una vida rica. Más bien, la vida rica consiste en lo contrario: en abandonar la necesidad de tener, de acumular, de controlar. La felicidad está en reducir la necesidad.


¿Será posible?



Escuchar la conversación de dos señores con sombrero, flotando en el cielo.


Escuchar las conversaciones ajenas en un café, historias de terror y de conflicto.
Escuchar mientras escucho esas narraciones, la licuadora haciendo frapés.
Escuchar a la vez música de Sean Lennon.
Escuchar en mi interior la voz que me dice que me distraigo bastante.
Escuchar de nuevo la conversación ajena.
Escuchar los tacones de una mujer que se dirige al baño.
Escuchar síntomas inexistentes.
Escuchar el estrés.
Escuchar las risas, las charlas de la gente que está a un lado.
Escuchar el ruido que hace la taza cuando la pongo en el plato justo después de sorber la última gota de café.
Escuchar que es por rebeldía a mí misma que tomo café, uno bien cargado.
Escuchar On again off again de Sean Lennon, otra vez, una y otra vez.
Escuchar lo que una persona me dijo en sueños.
Escuchar que el estrés produce pesadillas y el sueño de la razón produce monstruos.
Escuchar el caer de la lluvia.
Escuchar la derrota.
Escuchar los dilemas.
Escuchar las risas de la calle de enfrente.
Escuchar el caer de las botellas de cerveza.
Escuchar el crujir del cornflakes.
Escuchar lo que quiero y no quiero escuchar.

"Who do you think you are?"



It's never easy to say goodbye
To the faces
So rarely do we see another one
So close and so long

I asked the room if I'd said enough
No one really answered
They just said, "Don't go, don't go"
Well all this leaving is neverending

I kept hoping for one more question
Or for someone to say,
"Who do you think you are?"
So I could tell them

With intensity, the drop evaporates by law
In conclusion, leaving is easy
When you've got some place you need to be
I'm giving up this gig for another seaon

With the TV on mute
I'm listening back to the tapes
On the hotel bed
My my my apocalypse

I realized I had said very little about ways or wheels
Or riding for the feeling
Riding for the feeling
Is the fastest way to reach the shore

On water or land
Riding for the feeling

What if I had stood there at the end
And said again and again and again and again and again
An answer to every question
Riding for the feeling

Would that have been a suitable goodbye?