La ciudad
Lo que alguna vez yo vi al girar mi vista a lo que alguna vez fue mi ventana.
Los instantes, las nubes y la ciudad.
El agua
Es la imposibilidad de ver todo y de ver nada, aquí estamos de nuevo.
Este año he aprendido a nadar, desde enero comencé a sumergirme en la alberca sin saber ni siquiera flotar, ahora nado cada viernes en la noche y doy rápidas vueltas y miro el fondo de la alberca de cinco metros y el reflejo de la luz en el agua e imagino que estoy en el mar, nadando para tratar de salir a la superficie.
Cuando pienso en el mar, me imagino tragando el agua salada, sintiendo esa extraña sensación en la garganta y luego cambio de escenario, me encuentro en un río.
Me gusta estar en el agua, hoy en la alberca pensé si así se habría sentido estar en el vientre de mi madre, girando sin que importe la gravedad.
Hoy escuché la conferencia de Anton Corbijn y vi sus fotografías, qué bellas eran, lejos de retratar personajes famosos que me gustan mucho como Tom Waits o David Bowie, sus fotos tenían composiciones realmente conmovedoras. Exhibió su trabajo en una pantalla grande, yo tomé varias fotos de las fotos, mi favorita fue la de Capitain Beefheart y claro, las de Joy Division y Ian Curtis.
Después pensé que tendría la tarde libre pero recordé las clases de natación y lo lejos que está de casa y pensé que habría que invertir el tiempo en ir, cuando estoy ahí sumergiendo mi cabeza en el agua pienso en todo lo que no se me ocurre con la cabeza seca.
Me gustaría tener ahora mismo la cabeza en el subterráneo acuático.
Una lengua lejana
Así pasamos las tardes, todos sentados frente a la computadora. Lo último que leí fue una antología de poemas de Efraín Huerta, me la regalaron. Me la regaló el gobierno del estado por trabajar en un periódico, qué ironías.
Me gustaron bastante sus poemas, sus analogías y figuras, su fuerza para pensar y escribir.
Aún no termino Los detectives salvajes, me he tardado en leer esa novela. Ayer antes de dormir leí un libro hecho de varias ideas, un cadáver exquisito llamado Taller de mecanografía, realizado por cuatro escritoras, una ya murió, murió joven y era de León, pero no murió en esa ciudad sino en Oaxaca, en el mar, en la playa.
Hoy he leído la columna de Fadanelli que habla sobre la riqueza y la ambición, también sobre la resignación y tristeza y sobre la desigualdad, todo dicho de forma indirecta.
Hace varios meses vi la película de Her, me gustó tanto su soundtrack que lo escucho casi cada noche.La melodía que más me gusta es la de Loneliness #3 por su evidente tono nostálgico.
Leí un par de entrevistas a escritores y leí también textos que hablan sobre la situación del arte contemporáneo en México y me di cuenta de que hay mucha vanidad en la gente, mucha vanidad en los humanos pues todos queremos demostrar que sabemos más que otros y que nuestra opinión realmente importa. Por eso, cada uno de nosotros tenemos nuestra columna de opinión en la red.
Estoy a punto de dormir, a punto de quitarme el rimel de las pestañas y lavar mis dientes. Hay días en el presente que te trasladan al pasado y otros más que intentan llevarte al futuro, sin embargo, aquí estoy oyendo de fondo una lengua lejana, un tono que ahora me es familar.
Buenas noches.
Lleno de todo
Recuerdo que a los 17 años, estaba escribiendo en este blog que no podía dormir porque me quitarían una muela, ya no la tengo, han pasado los años.
Quiero escribir mucho, pues ha pasado tanto, en este presente lleno de novedades, de descubrimientos, lleno de cambios y recuerdos. Lleno de vida en el pasado y el presente, lleno de todo.
Quiero escribir sobre lo que he visto, lo que he soñado e imaginado. Quiero escribir todo lo que mis ojos me muestran en estos días. Quiero cantarle una canción al oído antes de dormir, tomar su mano y viajar juntos, como lo hacemos despiertos y como lo hacemos dormidos.
Han pasado 7 años, 25 son el presente, en los que puedo cerrar los ojos y recordar todos mis anhelos, todas mis canciones favoritas, todos mis gustos disparejos.
Apuntar todo en un cuaderno, recordar nuestros ojos mirando el mar, la noche que caminamos demasiado, anotar nuestros recorridos por otro país, sintiendo el calor y la alegría a cada paso.
Los espejos, objetos en los que nos reflejamos día a día, que nos dicen del presente pero ignoran lo que pasará, representaciones llenas de misterio tienen nuestros ojos.
Aunque a veces mi cabeza giré para ver lo que hay detrás, quiero que esto permanezca, esta vez, quiero viajar acompañada.
Decir
Pensamientos estériles, todos puestos en esta cabeza. Todos estamos cansados. Las calles, el sol, las subidas, las bajadas, el internet nos cansa.
La vida a veces nos pudre a veces no.
El tiempo ataca, todos lo días. En la mañana, en la tarde, en la noche, una computadora frente a mí. Hablamos del pensamiento en el pasado y reflexionamos sobre el pensamiento del futuro. Redes sociales donde quiera. Inexistencia de niños en la calle. Inmediatez. No sabemos qué hacer con todo esto, con todo y nada.
Mañana, ya casi... saltemos, movamos los sesos que llevamos dentro.
Espacios que no se transitan. Primera Edición.
La palabra “espacio” se define de muchas maneras, además del esclarecimiento etimológico, también están presentes las connotaciones que le damos. Así hacemos con todas la palabras. Un “espacio” representa un lugar, un sitio, la extensión que contiene toda la materia existente. Una porción de tierra que está lista para que se le posen todos los pies que estén dispuestos a pisar distintos rumbos. Un “espacio” también puede ser el transcurso del tiempo entre dos sucesos, la distancia entre dos cuerpos o incluso la separación entre líneas, palabras, letras.
Un “espacio” es un sitio que abre sus puertas para ser abordado, para ocupar el componente vacío del que está hecho. Un lugar para ser llenado con huellas, palabras, fragmentos, sensaciones, objetos, etc. Tomamos diversas rutas para recorrer caminos de los espacios territoriales en este inmenso planeta. Entre esas rutas existe una manera de llegar a lugares nunca antes explorados, los más recónditos e insólitos, el atajo con el que podemos aterrizar a dichos sitios es precisamente la escritura. A través de ésta se activa la imaginación siendo la herramienta para llegar a cualquier espacio que queramos. Esta antología narrativa pretende abordar la escritura a partir de un principio: el de pensar en un punto, un lugar al que siempre se haya querido ir pero por alguna razón no se ha logrado, para hacer posible este desplazamiento utilizamos la ficción que toma como herramienta principal a la imaginación. Teniendo en cuenta la idea del viaje, el que se activa por medio de la lectura, es que se realiza este libro que extrae el espacio mental de cada uno de los escritores que participan en esta antología narrativa. Logrando que el lector camine por espacios intransitados.
A casa
Es como llegar un sábado a casa,
decirles a todos que los quieres,
decirles a todos de diferente manera que los quieres, pero mucho.
Salir por un par de cervezas con un guapo viejo amigo.
Llegar a casa,
dormir y seguir con esto.
Llegar a casa, verlos. Pensar en lo mucho que los quiero.
Pensar en la fortuna. Pensar en que los quiero, aquí conmigo.
Si el hombre pudiera decir
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta
Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.
Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Luis Cernuda
Veinte años atrás.
Segundo mes del año 2013, casi termina. Apenas retomo este espacio de escritura absurda que tengo desde el 2007. 2013 un número impar que comenzamos con una amenaza mental, una grande. Que empezamos también con la lectura de Hierba Roja de Boris Vian. Cerrando por fin un ciclo,uno que costó bastante tiempo. Abriendo y tratando de cerrar otro, luego luego. Empezando Viaje al fin de la noche de Céline y leyendo Putas Asesinas de Bolaño. También con la adquisición de mi primer libro de Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento. La compra de películas de Woody Allen para ir armando mi colección y también la adquisición de tres películas de Wim Wenders. El inicio de un trabajo junto con el inicio de uno nuevo que llevará a un retorno. Un retorno extraño. La adicción a escuhar poemas en audio en las voces de los propios autores. Y el descubrimiento de Bola de nieve, al que no he dejado de escuchar, una y otra vez repitiendo canciones. ¿En qué me estoy convirtiendo? en un charco dentro de otro charco yo creo.
El fotógrafo de cadáveres.
En la Revista Alternativas de Octubre dedicada a la muerte, se publicó un artículo que escribí sobre uno de mis fotógrafos preferidos: Enrique Metinides. Dejo aquí el texto. La fotografía desempeña una función de testimonio, de documento que informa y registra un hecho específico. A lo largo de la historia, el trabajo en la fotografía periodística se ha desempeñado en mostrar imágenes de conflictos políticos y desastres naturales. La cámara se convierte en un elemento indispensable para registrar hechos de gran impacto en la historia de la humanidad, de eventos que no son parte de lo cotidiano pues marcan a la historia y trascienden: las guerras, los movimientos sociales, las catástrofes producidas por la naturaleza, etc. El trabajo fotográfico de Enrique Metinides reside en el periodismo, sus composiciones fotográficas son vinculadas con el cine negro, captan el instante preciso de la muerte y la muestran en su apogeo en distintos escenarios como incendios, suicidios, accidentes automovilísticos, aéreos, choques, atropellamientos y rescates de montaña. Susan Sontag menciona que “una fotografía pasa por la prueba incontrovertible de que sucedió algo determinado”, ¿puede existir algo más determinado que la muerte? Precisamente es lo que Metinides retrata en su trabajo fotográfico, la determinación en su máximo esplendor. Enrique Metinides también conocido como “el niño”, nació en la Ciudad de México en el año de 1934, sus fotografías además de vincularse con el periodismo también son consideradas obras de arte por su composición, su línea temática y el impacto social y político que éstas tienen. Su trabajo como fotógrafo lo inició desde que era niño (razón de su pseudónimo) ya que laboraba inicialmente como ayudante de un fotógrafo de periodismo sensacionalista. A partir de entonces se encargó de retratar por mucho tiempo sucesos en el diario La Prensa, mostrando el lado más cruel de la ciudad de México, plasmando en imágenes asesinatos, muertos, incendios y catástrofes de toda índole. Metinides realiza fotografías de sucesos espectaculares pero siempre con una composición que no cae en el escándalo, maneja una estética que transforma lo horroroso en bello. Las imágenes de Metinides tienen un fuerte valor expresivo como suceso trágico, sus fotos son estructuras narrativas que nos cuentan una historia sobre distintas maneras que existen para morir. Enrique Metinides expone emociones de situaciones que caen en las tragedias humanas, como lo dice Baudrillard: “la condición humana sólo es posible cuando los seres vivos están unidos por sentimientos violentos de repulsión, de desagrado” y precisamente las fotografías de Metinides son parte de esa unión. Los espectadores van formando un pacto con la realidad, una realidad oscura, triste y trágica que es plasmada en su periodismo fotográfico. Su trabajo consiste en plasmar cadáveres, formar parte de la escena del crimen en el momento indicado. La fotografía se construye de instantes, pero su complejidad consiste en perpetuar el instante por mucho tiempo. El objeto fotografiado cambia de contexto, ya no es lo que fue, eso pasa con el trabajo de Metinides cuando los hechos criminales se vuelven un acto estético y el retrato de la muerte reside en una obra de arte. Sus fotografías plasman con claridad el deceso de la condición humana.
Pale blue eyes
El sexo como pretexto válido para romper con la monotonía; el sexo-motor; el sexo-ansiedad; la costumbre del sexo, como un hartazgo cualquiera que se volverá lastre; el sexo colosal, incontenible, frenético, ambiguo como un juego que confunde y luego aclara y vuelve a confundir; el sexo-simulacro, el sexo-obviedad. El placer, al fin, un encomio que vaya justo en sentido inverso a lo que se vive.
Casi nunca.
Daniel Sada.
Empezamos una nueva novela.
¿Qué caerá primero, mi cabeza o este cometa? (Por el gusto de citar poemas que me gustan)
(aullido)
(aullido)
Aspiro el aroma penetrante de la vida en muerte.
Apesta -como a cien mofetas- y me sacude -como un toro-.
Sigue apestando mi cabeza sigue apestando.
Caerá primero mi cabeza caerá primero.
(aullido)
(aullido)
Poema de: Oz Dramnor
(aullido)
Aspiro el aroma penetrante de la vida en muerte.
Apesta -como a cien mofetas- y me sacude -como un toro-.
Sigue apestando mi cabeza sigue apestando.
Caerá primero mi cabeza caerá primero.
(aullido)
(aullido)
Poema de: Oz Dramnor
Crónica visual que mira hacia el norte.(2)
Nosotros (con "nosotros" me refiero a la gente normal y a la que no lo somos tanto), todos somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no deberíamos de vivir de una manera tan rígida, midiendo la longitud con una regla y los ángulos con un transportador como si la vida fuese un depósito bancario. ¿No te parece?
Reiko.
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